El obispo arrepentido

Campanarios con poca magnanimidad y mucho partidismo

Aunque es un poco pronto para hablar de magnanimidad, por cuanto se trata de una virtud que se ejerce en el momento de la sentencia, los obispos catalanes ya la han pedido.

Sean magnánimos, jueces españoles, con estos pobrecillos insurrectos, porque si os pretendieron robar, no fue por haceros daño en vuestros bolsillos, que son los de todos, sino porque aman tanto la tierra que pisan que le dicen suya, como el currutaco a su rechoncha: Mi vida, mi amor, mi currutaca…

Y es cierto, debe haber magnanimidad en la sentencia porque es propio de los grandes ideales, y no de las miserias excluyentes y totalitarias que tantas veces se observan entre los encausados respecto a los charnegos y constitucionalistas, los cuales, por el mero hecho de serlo, no les merecen aprecio político ni humano.

Debería haberla también en el comportamiento de muchas abades y párrocos, que convierten sus templos en auténticos foros para quienes piensen en contra de la ley, la misma ley que les permite a ellos predicar una religión que se dice de todos.

Los obispos catalanes que piden magnanimidad se han colocado al margen de la ley desde hace mucho tiempo y practican un mandato muy poco evangélico que mide a los feligreses en razón a sus ideas políticas.

Podría exigírseles que apliquen en su administración la misma virtud que reclaman en la civil. Pero es cierto, al Estado no le quedará otra que ser magnánimo, lo cual no quiere decir ni panoli, ni condescendiente, ni mucho menos rendido de hinojos.

Para que todo vaya en conforme, esa generosidad debe ser correspondida con una respuesta que en Derecho recibe el nombre de arrepentimiento activo. Sirve para reparar el daño cometido y se considera atenuante. Así que ya lo saben los obispos, pongan los medios y prediquen el arrepentimiento.

2 Comentarios a “El obispo arrepentido”

  1. Ramón

    Que estos religiosos tomen buena nota del Hijo de Dios, cuando dijo “… dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios…” con lo que demuestra que no quería meterse en política, que es lo que este degberían hacer.

  2. Tolodapinza

    Con mucho gusto me envaino lo que opiné ayer en esta bitácora.

    El Doctor Cum Fraude ha convocado elecciones, contra lo que yo me maliciaba.

    Loemos al Señor.

    En cuanto a la magnanimidad o no del tribunal que juzga a las ovejas ‘descarriladas’ de los obispos trabucaires, me quedo con una frase impecable que le soltó el presidente del Supremo a uno de los abogados defensores, que se había venido el hombre muy arriba en su alegato: «Aquí no se juzgan ideas sino hechos.»

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