Una tarde de furia

Douglas en su día de furia

Leo horrorizado la historia de un chico de Mugardos llamado A.M.M. Se ha dicho su nombre completo, pero se le hace un favor dejándolo en iniciales.

A.M.M. llega a Miami de vacaciones, lo llevan a un partido de baloncesto y una vez dentro del pabellón, en cinco trágicos minutos de furia incontrolable, convierte una tarde agradable en el inicio de una pesadilla que amenaza su vida.

Todo parece indicar que detrás de su reacción podría haber un exceso de serotonina, pero en cualquier caso, lo que también hay a simple vista, es un defecto de información. El hombre ignora que por ahí adelante no se toleran esos comportamientos, ni se da opción a que pueda plantearse el más mínimo desacato a un agente policial, por mucho que luego dé origen a otros abusos. Y mucho menos, que se consientan en un recinto cerrado, con miles de espectadores alrededor que exigen de la autoridad su derecho a sentirse seguros.

El chico de Mugardos no tuvo presente nada de eso y se dejó llevar por su furia interna, bajo el principio, yo soy yo y mis libertades.

En los últimos tiempos es fácil oír en España razonamientos similares y por supuesto, también lo es tropezar con escenas en las que uno o más individuos dan rienda suelta a una agresividad enloquecida que parece provenir de los infiernos.

Alguien se olvidó de advertirle que esas maneras de pensar y actuar están en las antípodas de la democracia y aquellos países que la aprecian, pese a sus contradicciones, las persiguen y extirpan de raíz.

El error está cometido y de nada le valdrá reclamar a quienes pudieron haberle engañado. Se lavarán las manos.

Le queda por delante un delicado trámite judicial que deseamos sea lo más beneficioso posible para evitar que una mala tarde pueda convertirse en una mala vida.

2 Comentarios a “Una tarde de furia”

  1. Tolodapinza

    Es que aún no nos hemos aclimatado a la democracia, a la verdadera democracia quiero decir. Aquella que afirma que mi libertad termina donde empieza la tuya y ninguna de las dos está por encima de las normas legales vigentes.

    Mi memoria flaquea pero creo que hubo hace tiempo, en un país báltico, no sé si Lituania o Letonia, una detención y estancia en calabozo de unos jóvenes turistas españoles por ultraje a la bandera de aquel país. ¡Como en España se hace con nuestra bandera y no pasa nada, pero nada de nada, por qué no iban a pensar los angelitos que allí podría hacerse lo mismo también sin problemas!

    Por no hablar de la necia arrogancia a veces del infractor, que también. Cuando mis hijos iban a discotecas u otros locales nocturnos de ocio, solía haber en la puerta (y creo que todavía suele) un mocetón que autorizaba o denegaba la entrada discrecionalmente, según las pintas o la actitud del que quería entrar. En una ocasión me contaron que, ante la negativa del portero a permitir la entrada a un grupo que les precedía en la cola, por sus evidentes signos externos de ir borrachuzos hasta las trancas, el grupo lo asimiló e inició la retirada. Pero uno de ellos se vino arriba y provocó al segurata escupiéndole en la cara. Pues se ganó una bonita rotura de tabique nasal, del morrazo que le propinó el otro. Ambas cosas están mal, lo sé, pero ciertas maneras de ir por la vida sólo quedan bien en las películas.

    Estamos en un proceso de reduccionismo moral bastante espurio, por el cual cualquier obligación a cumplir una norma pública legal es una manifestación de fascismo represor, y muchos se creen ─de veras─ legitimados para incumplirla y ser, además, aplaudidos por ello.

    Y no es eso, no es eso.

  2. Caplan

    En USA la cosa es seria en cuanto la policía actúa, la cosa es de una seriedad abrumadora para un ¨latinajo ¨cualquiera como nosotros entendemos el papel policial.

    Allí, una democracia muy fuerte la seguridad también lo es, las bromas no son a costa de la policia, el respeto es fundamental y tienen muy asumido que no respetar las leyes ni se contempla sin serias consecuencias.

    La policia te ayuda, la policia de tráfico, lo he visto, en caso de una dificultad te escolta con su coche, en caso de un alboroto verás pasar coches patrulla a montones porque nunca se sabe y la seguridad es lo primero.

    Para una foto, para conversar con un policia le pedí permiso, gustosos te dan permiso, un Sheriff de Carolina del norte, en uno de sus condados, estaba en una tienda y mostré curiosidad por un pote con cacahuetes cocidos, se me acercó y amablemente sin pedir permiso a nadie me dio a probar con el cazo del pote. Este Sheriff iba tan preparado que parecía un Madelman, un equipo total y con una corpulencia enorme, muy maqueado y el coche estaba preparadísimo de tecnología, otro mundo es USA.

    No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que USA no es este país donde el respeto es rara avis y el estar beodo no es excusa, este chico va a tener un periplo judicial muy penoso.

    Otra cosa, en la familia toca un agente de prisiones, lo que a uno le tocó oír fue abrumador, mejor que nunca tengas un lio y nunca la líes mas.

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