Hora punta

El coche sin conductor ya está ahí, y lo que te rondaré, morena

Yo soy muy de taxis. Vagancia obliga. No conduzco y eso lo vengo haciendo con exquisita regularidad desde mi nacimiento. Ahora bien, negarte a conducir no es sinónimo de renunciar al automóvil, así que las ocasiones de subirte a un taxi aumentan considerablemente frente a las de un ciudadano con carné.

Desde que se barrunta conflicto en el sector no me gusta cómo mea la perrita y el apoderamiento ciudadano de estos días confirma los negros nubarrones.

No es que ninguna de las partes hayan actuado con sensatez; es que cuando actúan, lo hacen para dar un nuevo paso hacia el desastre y en estos momentos la hecatombe la pone la Generalidad por un lado, con un decreto que amenaza pérdidas sin remedio, y por el otro, el radicalismo de los taxistas en Madrid, que augura exactamente lo mismo.

El mundo se mueve a más velocidad de la aconsejable, pero todos hemos querido que fuese así. Las antiguas formas de entender según qué negocios de nada valen ante ese avance y lo único que realmente te ayuda a bandear la ola es la imaginación. O sea, las ideas que te permitan transformarte y aprovechar lo bueno que puede estar llegando a esa velocidad tan vertiginosa.

Paralizar la Castellana, limitar la hora de contratación de los VTC, clamar contra Garrido, aludir a la condición sexual del ministro de Interior o acciones semejantes son tan inútiles como llevar un equipo de buceo para cruzar el Sahara. Llamarás mucho la atención, pero te costará más trabajo culminar tu empresa.

Los que no conducimos somos muy de taxis, pero sobre todo, somos de quienes den mejor servicio, llámense como se llamen.

No es un descubrimiento reciente. Ha sido así desde que Biro inventa el boli y arruina a los fabricantes de pizarras y pizarrines. Bueno, a los que no se adaptan.

2 Comentarios a “Hora punta”

  1. Caplan

    Los taxis no deberían ser licencias perpetuas.
    Los taxistas deberían entonar un mea culpa y prestar servicios en competencia, esto es , servicios dignos y precios a oferta de mercado.
    Estuve recientemente en USA y una de las mayores satisfacciones de nuestra estancia fueron, el alquilar un coche muy económico, carburante barato y Lyft el servicio de transporte mas RAPIDO…. BARATO y servicial, coches impecables y conductores impecables en el trato y servicio, todo un sueño real de prestación de servicios.
    No entiendo que las VTC sean acaparadas y deberían ser una por persona, mayor creación de empleo y mas competencia.
    PRECIOS: Con los taxis es imposible saber que te cobrarán o estafarán, con las VTC TODO ES SENCILLO Y SEGURO, GANAN POR GOLEADA EN TODOS LOS SENTIDOS.
    Ya solo queda el futuro, cambios rápidos y extremos, el coche sin conductor puede ser solo uno de los cambios.

  2. Tolodapinza

    El símil del bolígrafo arruinando a los fabricantes de pizarrines viene que ni pintado por Velázquez, un suponer. Estos conflictos nacidos del progreso son inevitables y cambian las estructuras productivas para llanto de unos y alborozo de otros.

    La revolución industrial arruinó a los fabricantes de carruajes de tracción animal frente a los primeros Ford-T, de igual manera que se arruinaron los fabricantes y fletadores de buques de vela y maderamen frente a los primeros barcos de vapor. Pero, al mismo tiempo, causó un auge y un beneficio grandísimo a las industrias de fundición por la ingente cantidad de acero que se necesitaría para aprovisionar a esos nacientes medios de locomoción y transporte. Unos pierden pero otros ganan, es una cuestión de entropía, tras un período de desorden el sistema vuelve a quedarse equilibrado.

    También se dice que la llegada de los Carrefures, Continentes, Alcampos y Mercadonas ha matado a las tiendecitas de ultramarinos de barrio. Pero no se dice que han creado miles de empleos.

    Me parece pues que eso está pasando en el gremio del taxi. La llegada de internet facilita la eclosión de otros modos de contratación y compraventa. Puede que, a base de violencia o coacción, los taxistas logren obtener victorias momentáneas y/o pírricas, pero me temo que el modelo de negocio del taxi ─tal como hasta hoy ha venido existiendo─ es un enfermo terminal. Quizás no muera de inmediato, quizás tampoco el año que viene, pero el diagnóstico está más claro que el agua clara.

    Para que siga el normal fluir de la vida también es necesario morir. Inevitablemente.

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