La comisión

Paparruchas

El intento de imponer el lenguaje inclusivo en la Constitución, o en la vida diaria, chocó frontalmente con el sentido común y con la Academia.

Pero amigo mío, ahora se han dado cuenta del error cometido y tratan de saltarse las dificultades por la vía expeditiva. No es una cuestión de gramática, dicen, es de política. No deben ser académicos quienes manoseen los textos, sino una comisión parlamentaria.

¡Qué horror! ¡Con lo mal que hablan!

La novedad es importante porque se le sustrae al pueblo un poder ancestral que hasta ahora venía ejerciendo a sus anchas. Las palabras no son correctas por venir en el diccionario, sino porque las usa la gente, las convierte en correctas y una vez superada la prueba popular, pasan al diccionario.

Estas iluminadas del milenio cochifrito pugnan por conseguir que una comisión parlamentaria _ suponemos que estará formada exclusivamente por mujeres concienciadas _, se reúna a puerta cerrada durante unos cuantos meses y cuando emerjan de su claustro, la de mayor dignidad mosaica lleve entre sus brazos las nuevas tablas, un nuevo DRAE, una nueva Constitución y hasta un nuevo Cantar de la tuya Cida.

Ésa es la solución encontrada para salvar los obstáculos. Primero se le arrebata el poder al pueblo, que es ignorante y se deja; y luego, se arrebata la gramática a los académicos, que son unos flojos, que ni limpian, ni fijan, ni dan esplendor.

Si esto lo piensan seriamente de la Academia Española, no dudamos que lo mismo harán con las de Medicina, Jurisprudencia, Bellas Artes o Ciencias Exactas. Todas pasarán el tamiz de la comisión parlamentaria.

De cómo salgan después, nada se sabe, aunque existen fundadas sospechas de que el hombre, y la mujer, se verán obligados a volver a las cavernas sí o sí.

2 Comentarios a “La comisión”

  1. Ramón

    Ya esta bien, que los parlamentarios se dediquen a redactar leyes, que se las corrijan los académicos de la lengua, en cuanto a las expresiones de las mismas, que dejen de pintar el indio, se expresen de acuerdo con las reglas de la RAE, que es la que de verdad entiende del idioma y de sus usos. Toda esta comedia de reformar la lengua de acuerdo con posiciones políticas, no es justificativo para que sea tenido en cuenta, por los que realmente nos preocupamos de mantenernos dentro de las leyes marcadas por la RAE, con un uso adecuado de la lengua.

  2. E-Jamón

    Los Morlocks (también llamados socialistas o podemitas).
    Antiguamente los llamábamos en nuestra ignorancia DIOSES.
    Son superiores, con ADN sin taras, y poseedores de la verdad.
    Por lo tanto es lógico que nos enseñen el camino a seguir y el verbo. Y si para ello tienen que cambiar la Constitución, bien venido sea el progreso y la sabiduría de los Morlocks.

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