De eso se trata

¿Elecciones? Ya las hubo. Mira a Maduro votando

La recomendación que Sánchez hace a Guaidó en orden a convocar elecciones es sencillamente genial. Lo es por muchos motivos y uno de ellos está relacionado con el propio papelón del presidente español, como el lector muy bien sabe.

Sánchez debería tener presente que durante la época de Maduro una sola persona se encarga de decidir el sentido del voto de los venezolanos. Se llama Tibisay Lucena y es la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE).

La acusan de ser una auténtica máquina de alterar resultados electorales a favor de Maduro con una maestría tal que después de ejecutar la faena no se corta en decir ante los medios que el voto es el pilar de la democracia en Venezuela sin que se le altere el color del rostro.

La multinacional Smartmatic, especializada en cuentas y recuentos, calculó que el fraude en las elecciones de 2017 rondó el millón de votos, lo que colocaba a Tibisay Lucena a los pies de los caballos.

“La narcodictadura en el abismo”, se sentencia entonces, pero naturalmente no pasó de ahí.

Ahora nuestro presidente le habla a Guaidó recomendándole elecciones. Seguramente lo hace para ajustarse a la vieja sentencia, consejos vendo que para mí no tengo y Guaidó los habrá escuchado con estupefacción. Pero, don Pedro, ¡de eso se trata desde el principio!

Éste ve a alguien ahogándose, se acerca y le dice: Lo que tienes es que nadar. Algo por el estilo.

Eso sí, no le pidas que él se moje; bien porque a sus socios les parece que Maduro es la quintaesencia de la democracia universal, que ya me dirás tú; bien porque a ti mismo no te disgusta tener a un dictador botarate con tal de que se diga de izquierdas.

Maduro nunca fue de izquierdas, ni de derechas. No alcanza para tanto. Como se dice por allí y por aquí, Maduro es muy suyo.

2 Comentarios a “De eso se trata”

  1. Tolodapinza

    Lo de Venezuela, entre lo que sabemos, lo que imaginamos y lo que (no) nos cuentan es atronador.

    Se trata de una nación, ojo al dato, que flota sobre un océano de petróleo y pese a ello hay hambruna en el país y, por faltar, falta incluso papel higiénico. No digamos ya medicamentos. Como contradicción no me dirán que no es fastuosa.

    Esa situación me remite a otras ya conocidas en naciones con un buen potencial de recursos naturales pero cuyos habitantes malviven comiendo piedras o emigrando masivamente, mientras la satrapía dirigente (por ejemplo los Mobutus, Obiangs y demás perlas) tiene unas cuentas corrientes milmillonarias en paraísos fiscales.

    ¿Porque no iremos a pensar que las familias Chávez, Maduro, Cabello y la alta jefatura militar no se habrán preparado “unos buenos ahorrillos” ─también milmillonarios─ en algún banco blanqueador y discreto fuera del país, verdad?

  2. Caplan

    Mi desespero ya no es con Maduro ni con su progenitora de un proyecto fallido, mi desespero , me llega lo suficiente, es con lo nuestro. Esto no es un problema de física cuántica ni algo parecido es de tal obviedad que hace daño a la razón.

    Aquí en España vale lo que allí en Venezuela no vale y como oximorón Sanchesco es perfecto. Creánme si les digo que mil pensamientos tengo acorralados en mi mente y que luchan entre ellos para ver quien sale el primero, todos, salga el salga y con solo salir uno me pondrían en un grave aprieto. Como toda represión tiene consecuencias, al no dejarles salir me provocan un grave dolor de cabeza y de conciencia, es brutal el dolor todos, todos los días.

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