Igualdad

Colección criminal

No hacía falta que Rocío matase a Denisa en Alcorcón, ni que lo hiciese la niña rusa de Banyoles a su madre adoptiva, o Ana Julia al pequeño Gabriel en Almería.

Antes de que esos crímenes ocurriesen ya sabíamos que las mujeres son en potencia tan asesinas como los hombres, lo cual no quiere decir que hayan matado más o menos.

Sostener cualquier distingo de la maldad entre sexos, o presentar a la mujer como incapaz de comportarse con la misma vesania que el hombre solo responde a razones ideológicas y de manipulación interesada. No a ninguna deducción científica.

A lo largo de los últimos años he atesorado información sobre unos dos mil crímenes _ homicidios y asesinatos _, realizados en las provincias de Lugo y Pontevedra en el transcurso de los últimos tres siglos y puedo sostener con ciertas estadísticas en la mano algunas afirmaciones sobre los hábitos de matar.

Por ejemplo, por no entrar en otros de mayor morbo, se constata con cifras abrumadoras que el protagonista mayoritario de los homicidios es el hombre. En las peleas, los enfados, en las borracheras y discusiones que acaban con muerte, las diferencias en contra del hombre llegan a un porcentaje de 9 a 1.

Sin embargo, en aquellas muertes que llegan a ser consideradas asesinatos, un crimen planeado que no es fruto de frenesí espontáneo o del arrebato, las cifras se equiparan hasta un 6 a 4, e incluso ascienden en contra de la mujer si sumamos los casos en los que no son autoras materiales, pero sí intelectuales, inductoras o cómplices. Además, las diferencias entre homicidios y asesinatos tienen explicaciones sociológicas, más que psicológicas o de sexo.

Como dice la criminóloga Paz Velasco de la Fuente, las mujeres “son tan letales como ellos”.

2 Comentarios a “Igualdad”

  1. Tolodapinza

    Caramba, he estado seis días sin internet y no he fallecido. Me ha tocado regresar a los tiempos en que dicha red no existía. He tenido que hacer una transferencia bancaria yendo personalmente al banco. Y para entretenerme (vista la bazofia televisiva) no me ha quedado otra que ponerme a leer un libro. Volviendo a la primera frase de este párrafo, en aquellos tiempos gloriosos la gente vivía sin internet tan ricamente. O quizás mejor, porque también vía internet se introduce mucha bosta estéril en nuestras casas y en nuestras mentes. Cierto es, sin embargo, que internet también ha traído cosas útiles y verse de golpe carente de ellas nos causa un fastidio. En fin, pelillos a la mar.

    Sobre el tema de hoy, sólo nos resta destacar la majadera afirmación de nuestra eximia vicepresidenta cuando afirmó públicamente que «en un juicio por violencia de género, el juez tiene que creer sí o sí la versión de la mujer».

    No hay más preguntas, Señoría.

  2. Caplan

    El disparate se ha desplegado por nuestro territorio sin distingos de clima, carácter, folclore,históricos o no históricos, el disparate se propaga como si de un virus se tratase y se modifica y adapta a un entorno que es sumamente protector y benéfico, el disparate dispara a la razón, la amarra y ya está tan extendido que forma parte común, posiblemente la única, que amalgama a todos los lugares de esta piel de toro castrati.

    Si se trata de números que estos hablen, que sean sin cocinar y no tengan distingos de quien delinque más o delinque menos o con más o menos crueldad o aparatosidad, solo los delitos , sus consecuencias y agravantes.

    Para mí defender al débil es de perogrullo, lo que es inaceptable es que ante el delito y de entrada alguien ya sea semiculpable, eso no y diferencio ostensiblemente y sin dudas que no es lo mismo una pelea entre dos y sea paritaria cuando uno de ellos va desnudo, atado de pies y manos, solo golpea con las cejas y el otro lleva un M16′cuchillo Bowie y puños americanos.

    Hay que tener vacuidad mental para que salgan leyes tan groseras y más aún cuando estamentos superiores las avalan, y si, ya sé que hay leerlo todo, leído está y sigue siendo un desvarío.

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