Los cesantes inocentes

Buen entendimiento. Cánovas se cela de Sagasta si ve que requiebra a Castelar

La llegada a Andalucía del Moma _ Juanma Moreno y Juan Marín _, está produciendo auténticos dramas laborales en miles de hogares. Es la consecuencia lógica de una contratación pública desmesurada, clientelar e innecesaria. El manteo le va a venir de perlas a las alfombras andaluzas, aunque para los cesantes inocentes suponga el fin de una vida regalada.

También se puede analizar como la versión moderna de aquellos otros que poblaron la España de los años finiseculares en el XIX, cuando la alternancia en el poder de Cánovas y Sagasta mandaba a sus casas a los funcionarios del partido perdedor, y allí permanecían hasta que ganaban los suyos, con el inconveniente de que se incluía a parte del funcionariado.

Lo hemos expresado así para abreviar, porque en realidad no había tales perdedores, ya que Cánovas y Sagasta se repartían los períodos de mando con elecciones amañadas para que todo el mundo disfrutase durante un tiempo las prebendas del poder. Pues eso.

No se crean que había ocultación. A los cesantes se les llamaba directamente enchufados y nadie se molestaba porque era verdad. Teniendo en cuenta que el baile de poder se produjo catorce veces, se pueden ustedes imaginar los cambios de humor y de economía que se producían en los hogares de los afectados.

Fue muy comentado el caso de un funcionario de ministerio que trabajó hasta las cuatro de la madrugada cubriendo el papeleo para los ceses de sus compañeros y cuando por fin se va a dormir, creyéndose libre de la crisis, otro funcionario recién llegado cubre sus papeles de cese y se los hace llegar antes de las 8. Le hicieron versos y todo.

Estos cesantes andaluces no volverán a currar tan pronto como los de Sagasta, pero a buen seguro podrán decir con certeza, anda y que me quiten lo bailao.

2 Comentarios a “Los cesantes inocentes”

  1. Caplan

    Y lo triste es que esto es ya casi un derecho, habrá protestas, habrá miles de líos tratando de confundirlo todo y tratando de que , dios no lo quiera, haya nuevos enchufados y se queden los enchufados veteranos, este país lo conformamos a base de ladrillos hechos de miseria moral.

    La cosa es de risa, mientras se dilapida y se empobrece a una gran cantidad de contribuyentes saqueados alegalmente se les destina esos mismos recursos o parte de ellos a los mangantes, a los no productivos y se doblan los males, unos los mermados no pueden prosperar y otros los mangantes nunca ya dieron de si consiguiendo estabularse.

    Que es cansino esto de la corrupción y en cierto modo desesperanzador es verdad y mucha verdad, que tenga arreglo y lo solventen otros eso no va ocurrir, la sociedad tiene que movilizarse y para movilizarse hay varias opciones, las de la no aguanto mas y me echo a la calle o las de una concienciación saludable que no permita estas delincuencias políticas.

    Felices fiestas.

  2. Ramón

    Iba siendo hora que hubiese una remuda en los enchufados, durante casi 40 años, los de la otra banda, también tienen derecho a tener una vida regalada, de todas formas esperemos no sean tantos como los anteriores.

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