Por si fuese un test

El Rey sale de encuesta

Que el Gobierno vea representada y aprobada su política respecto a Cataluña en las palabras del Rey, y que el PP diga al mismo tiempo que todo está estupendo, porque el Rey recuerda en su discurso la vigencia de la Constitución, no es un mérito del jefe del Estado, sino una demostración de su ambigüedad.

Y eso, mee la perrita por donde mee, no es un buen síntoma porque la ambigüedad es el arma con la que juegan todos aquellos que desean que el Estado mengüe, bien en territorio, en unidad o en hechuras, de tal forma que su máxima representación pueda servir de traje para un tipo mucho menos alto que el actual.

Menos mal que vascos y catalanes irredentos han visto en el discurso rasgos inequívocos de unidad, porque hasta Iglesias percibe en él un cambio de tono respecto a Cataluña; es decir, que hasta ahora la Corona venía metiendo la pata.

¿Qué cambio le puede satisfacer tanto al marqués de Galapagar como para ver ahora una mejoría sustanciosa en el jefe del Estado?

No lo sabemos con exactitud, pero mucho nos tememos que sea precisamente todo lo que contribuye a la ambigüedad, a la equidistancia y a coger el rábano por las hojas, con la seguridad plena de que la raíz va a quedarse en la tierra.

El discurso del Rey no es solo el entretenimiento de los columnistas el día de Navidad en ausencia de mayores novedades. No es un gesto ni una tradición como si de cantar la Marimorena se tratase. Es otra cosa. Incluso puede ser un test lanzado en medio de las fiestas para medir sensibilidades.

Bueno, por si algo de esto coincidiese con la intención de este año, sepan las instancias superiores que no ha gustado. Al menos, a quien esto firma, no le ha gustado.

Usted vaya sumando votos a favor y en contra, y luego saque sus consecuencias.

3 Comentarios a “Por si fuese un test”

  1. Tolodapinza

    La verdad es que a mí tampoco me gustó nada el discurso navideño del Rey.

    Hombre, tampoco le pedía un lenguaje lleno de radicalismos, pero sí lleno de claridad; máxime si apenas unos días antes el Doctor Cum Fraude, hincado de rodillas, le había comprado a Chistorra otro trimestre más de uso y disfrute de la Presidencia del Gobierno y de los Falcon correspondientes.

    El Rey estuvo blandiblú y bienqueda, lo que no beneficia a la nación y bastante menos a él mismo.

  2. Caplan

    No hay discurso, hay dictados, hay connivencias, hay colegueos, hay culos y témporas, nada es creíble , nadie es creíble, los discursos son interpretables , son cogidos como snacks por los diferentes actuantes, son palabras de una damero maldito en que puedes mezclarlas y componer cualquier discurso, palabras clave que sirven para todo, el roman paladino parece no interesar, Fariseos y tahúres unidos nunca serán vencidos.

    Groucho Marx decía aquello de ” tengo unos principios , si no le gustan puedo ofrecerle otros ” esto es , esto no es hacer política es hacer manguis del voto, de los esfuerzos de los españoles de su credulidad y con todo esto encima darles por saco y seguir in aeternam chupando del bote, en eso todos se entienden.

    El discurso del Rey ¿ de que discurseó ?.

    Felices fiestas.

  3. Bartolo

    Si “vascos y catalanes irredentos han visto en el discurso rasgos inequívocos de unidad”, como dice el articulista, me doy por satisfecho.
    Su cometido Institucional no es sacarles las castañas del fuego a los inútiles de los políticos.

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