Fina casquería

Aznar está fuera de la lucha política diaria, no depende de las encuestas sobre intención de voto, ni se sienta en el Congreso. Ésas son las vísceras.
Rajoy se ha tomado la legislatura como un maratón que gana quien llegue más fresco al final y quien esté más centrado. Ésa es la cabeza.
El vídeo del que hoy tanto se habla no es más que la escenificación de la impotencia de Aznar por devolver la pelota del 14-M. Es un hecho objetivo que ZP y su partido se volcaron contra el PP en las horas previas a la votación del año pasado aprovechando la masacre y despreciando cualquier otra interpretación de la misma. Aznar se vuelca ahora contra el PSOE y su líder, acusándolos de ganar por coacción antidemocrática. Es un ojo por ojo, es el revés con el que se devuelve La pelota vasca, la misma moneda del Hay motivo y el remite a la malhadada jornada de reflexión. Fina casquería de vísceras panfletarias, que si realiza la izquierda contra la derecha, habrá que admitir también en dirección contraria.
Pero si Rajoy se desmarca es porque no quiere verse envuelto en la reyerta. No le interesa cuestionar la legalidad del triunfo de ZP, sino el fracaso de su gestión. No quiere forzar una división entre derecha e izquierda, porque eso es visceral y de muy malos recuerdos para todos los españoles sensatos. Prefiere ejercer la oposición en ámbitos parlamentarios y ganarle al presidente por la mano, cara a cara, como hizo en el pleno sobre Ibarretxe.
La casquería la utiliza quien no tiene otros medios y se desespera. Tampoco vamos a decir que no tenga derecho a ello, especialmente si su promotor ha sido zaherido y vilipendiado con saña haciéndole responsable, nada menos, que de las 198 víctimas de Madrid, el antecedente panfletario de estos lodos.
Si Aznar hubiese sido derrotado en las urnas y siguiese hoy como jefe de la oposición, el vídeo de marras no se habría grabado.

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