Tarde constitucional

Jáuregui, Ana Pastor y el editor José Luis Teófilo, en la presentación del Libro “Los periodistas estábamos allí para contarlo” en el Congreso

Esta tarde, a eso de las ocho, vamos a hablar en O Vello Cárcere de los cuarenta años de la Constitución. Estaremos la alcaldesa Lara Méndez _ repuesta en su lugar de los Lucenses Singulares _, y los periodistas Fernando Jáuregui, Lois Caeiro y menda lerenda.

Les animo a asistir por dos razones principales. La primera, porque es un buen cumpleaños para celebrar, y la segunda, porque siempre hay quien no desea celebrar ninguno más.

La Constitución de 1978 no es ninguna bagatela y aunque a cualquiera de nosotros nos gustaría meterle tijera y tipex, reconozcamos que no sería en la misma dirección, sino en todas, lo cual es un imposible.

Solo en el aspecto territorial se han oído voces que claman por la desaparición de las autonomías y el retorno a un poder centralizado, hasta otras que piden el federalismo, cuando no la absoluta independencia de cada una de las entidades que lo deseen.

Como acaba de hacer Ximo Puig, también hay quienes se gastan los cuartos públicos para airear las ventajas de la II República, en clara manipulación y olvido del disparate que aquello fue, por muy buenas que fueran las intenciones de los honrados republicanos.

Con ello se pretende deshilachar el machihembrado constitucional a mayor gloria de los palos de ciego.

Otros se entretienen con sus mocos y la bandera, reivindicado para ello el noble oficio del payaso en vano intento, pues no les llegan ni a la suela de los zapatones. Solo siendo generosos les podríamos conceder el título de mamarrachos.

Otros juegan con los idiomas, como si fuese terreno al albur de cuatro indocumentados. Y así podríamos seguir en otros temas muy constitucionales.

Si se acercan, hablaremos un poco de todo ello.

Un comentario a “Tarde constitucional”

  1. Caplan

    No he podido asistir porque no me enteré del evento en tiempo, la bitacora procuro no perdérmela y las manifestaciones de Cora menos aún.
    Dijo alguien que si tuviéramos que saber lo que hablábamos, nunca podríamos hablar, más o menos me ocurre a mí pero a pesar de ello hablaré, porque aquí habla todo diosy saber, saber, poquito.
    La constitución no la conoce casi nadie, la votamos y ni pajarolera idea y esto es como cuando votamos en las elecciones, nadie se lee los programas, ni los militantes, nadie sabe de qué va el asunto y casi nadie se proclama.
    Puedes votar lo que quieras que no valdrá casi nada, te harán un trineo y ni te enterarás y después de votado cebada al rabo.
    Las autonomías es de hecho lo que son lugares con señores que hacen lo que les sale y se parecen muy poco a lo que se pretendía, que tampoco se lo que se pretendía pero ahora se lo que son, una posible buena idea disparatada.
    La monarquia ni de lejos, la republica tampoco y creo que ya me siento estabulado en lo que parece ser esto, anarquia y chuleo constante , probablemente el culmen de nuestras aspiraciones.

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