Mea culpa

Lo dicen los sabios y lo practica ZP, rectificar es sano ejercicio cuando se ha metido la pata hasta el corvejón. De modo que si Apel.Les no da Pérez y Carod-Rovira es tan Carod-Rovira como Pérez Galdós es Pérez Galdós, nos la envainamos con mucho cuidado y le endilgamos el muerto al cabrito inventor de los Almécija que sembró España de tan chusca falacia.
Al ser aquél o aquéllos personajes desconocidos y sin fe en que salgan nunca a la luz, asumimos como propio el error y entonamos el mea culpa sin circunstancias eximentes ni exculpatorias.
Dado que hacerse eco de falsos rumores está muy mal visto en cualquier código deontológico, además de la correspondiente rectificación, es justo pedir público perdón a los lectores y al personaje por todas y cada una de las ocasiones en las que en esta sección apareció el nombre de Pepe Pérez donde debería figurar el de Josep Lluís Carod-Rovira, así como por las conclusiones mendaces que del hipotético cambio onomástico se dedujeron, por los chistes que se hicieron y por las críticas emanadas sobre el supuesto rechazo del señor Carod hacia la figura de sus progenitores; todo lo cual expreso con ánimo compungido, a la espera de que esta vez y en las siguientes, la verdad ilumine las fuentes consultadas, tal como Antonio Alférez nos enseñó y Juan Beneyto recalcó.
Pero no contentos con eso y en prueba de desagravio por la torpeza periodística cometida, prometemos portar cilicio en el dedo de la P _ el anular derecho _ hasta que se descubra fehacientemente si el señor Carod nace en Zaragoza, como ahora se afirma, o en Cambrils de Mar, como aparece en sus biografías. Tampoco se trata de deducir ninguna conclusión política especial, pero puestos a descubrir bulos, descubrámoslos todos.
Por último, prometo copiar 500 veces en la pizarra: “Las informaciones hay que contrastarlas en más de una fuente”.

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