Aquí me las des

Arquímedes desalojando que es gerundio

Como decía Groucho, el problema no es que se carezca de principios, sino que ahora se tienen muchos. Y claro, unos quedan mejor que otros, según las ocasiones.

Les pasa lo mismo que a las camisas. La de cuadraditos va bien para serrar pinos, la negra es ideal para el Resurrection de Viveiro y para pedir curro aconsejan la blanca.

Tal como ha recalcado la vice Calvo, el presidente del Gobierno jamás dijo que los catalanes habían cometido un delito de rebelión. Pero como sí lo dijo, cuando se lo recuerdan, Calvo se apresura a preguntar ¿Cuándo? En mayo, le contestan. Y ella, toda oronda y satisfecha, esboza un gesto inequívoco que se interpreta como: ¡Equilicuá! En mayo Sánchez no era presidente del Gobierno, por lo tanto el presidente nunca lo dijo.

Pasa tres cuartos de lo propio con Echenique, que en Aragón apoya la subida del impuesto de las hipotecas pagado por el cliente y ahora se rasga las vestiduras. Hasta ha montado una mani el sábado para protestar.

O la ministra Montero, a quien le encantaba el impuesto en su etapa andaluza y porfiaba por tenerlo bien alto, para no ser como Madrid, calificada por ella como “paraíso fiscal”.

Es cierto, todo cambia muy rápido y lo que unas semanas antes era el camino directo para la ruina como en Venezuela, hoy es tu socio de Gobierno. Bueno, en ese caso podrían convivir las dos afirmaciones.

Así las cosas, basado en el principio de Arquímedes, ha podido establecerse otro principio, el de “Aquí me las des”, que se formula así:

Todo cuerpo sumergido en un cargo desaloja una cantidad de ideología equivalente a la importancia del cargo para el que es nombrado.

De hecho, cuando el nombramiento es realmente de primera línea, hay quien desaloja el cien por cien de lo que tiene en su cabeza, sea mucho, poco o nada.

Un comentario a “Aquí me las des”

  1. Tolodapinza

    Es que la poltrona es muy golosa, señor De Cora, y cuando se ha catado a qué sabe resulta horroroso pensar siquiera en renunciar a ella. El axioma sería: «¿Qué tengo que decir ahora públicamente para seguir mamando (nunca antes me ví en otra así) de esta teta tan sabrosa? ¿Lo contrario a lo que decía hace bien poco? ¡Pues vaya problemón, lo digo y al que no le guste que se tape las orejas!».

    Por cierto, son las 11:48 del día 9 de Noviembre de 2018 y todavía no se ha producido la dimisión de la ministra de los comentarios sobre un ministro maricón, unos abusos sexuales infantiles en un congreso o una obtención de favores empresariales mediante putas.

    Hmmmm… Cospedal, te precipitaste al dimitir. Tu ejemplo no cunde.

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