El pañuelo de Jesús

Así quedó la cosa

La semana pasada estuvimos en el Congreso de los Diputados para presentar un libro colectivo que coordinó con acierto y eficacia Fernando Jáuregui y que editó con sumo gusto el gallego José Luis Teófilo Piñeiro.

El resultado se llama “Los periodistas estábamos allí para contarlo” y su objetivo no es otro que destacar los valores democráticos y de convivencia que nos ha deparado la Constitución en estos cuarenta años; es decir, los mismos valores que los chisgarabís de turno tratan de cargarse a toda costa para ser ellos quienes mangoneen sin pacto previo que les condicione.

La casualidad quiso que mi compañero de bancada fuese Jesús Álvarez, siempre tan elegante como caballero. Cuando bajamos hacia la presidencia para hacernos la foto de familia, la casualidad también quiso que nos correspondiese ser los mascarones de proa del grupo de autores, unos 105.

Para que todo resultase más simétrico, aparece por allí Pilar Cernuda y galantes a la vieja usanza, le cedemos el centro de la foto.

Ahora leo que una tal Rosa María Mateo ha apartado a Jesús del Telediario porque lleva pañuelo en el bolsillo del traje y eso lo hace parecer de derechas. Tras varios frotados de ojos para comprobar la veracidad de la purga con resultado positivo, pienso y me pregunto dónde se ha perdido el sentido común que proclama la Constitución, o qué droja le han puesto en el colacao a Rosa María Mateo y a todos los de su cuerda _ Gobierno incluido _, para que no se les caigan las orejas de golpe al pronunciar semejante estupidez.

Como tantas otras cosas, el sentido común lo hemos perdido en la educación, sin duda, dentro y fuera de las aulas.

Algunos les llaman de extrema izquierda, pero yerran en el diagnóstico. Rosa María y quienes analizaron el pañuelito de Jesús son gente de extrema gilipollez.

3 Comentarios a “El pañuelo de Jesús”

  1. rois luaces

    Merluzos y lubinas. Agotadores (Ventoso, vecino de La Coruña, saturada de merluzadas de marea, en abc de hoy)

  2. Tolodapinza

    Si algo causa admiración en esta izquierda gobernante es su falta de pudor o, mejor dicho, su falta de manías y melindres.

    ¿Que hay que apartar de la televisión pública a todo aquel que no sea adicto o incluso adictísimo? Pues se le aparta como quien se sacude una mosca y a vivir.

    ¿Que les criticarán ácidamente por tales cacicadas?

    Pues muy bien, oye, ya se quedarán afónicos los criticones.

    ¡Qué diferencia con el Marianato! Entonces se les daban cargos y programas a los periodistas hostiles, no fuera a ser que les llamaran “la derechona”, oiggs…

  3. Ramón

    Esto no es que se sea de izquierdas o de derechas, es puro sectarismo, hacia las personas que, posiblemente, no coincidan contigo en su forma de pensar, pero hasta que lleguemos al “madurismo”, ya queda menos de lo que pensamos.

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