El clamor

Se podrán quemar esteladas sin riesgo alguno

Una sensación de intensa alegría recorre mi cuerpo después de oír que se ha admitido a trámite una reforma del Código Penal para dejar sin castigo una serie de delitos cuya derogación, dicen sus señorías, era un clamor popular.

En efecto. En casa, como en la de ustedes _ estoy seguro _, no caía el manto de una sola noche sin que alguno de los hijos, primos o cuñadas que forman el núcleo duro familiar preguntase al aire, cual lobo del Hermano Ídem: ¿Cuándo dejará de ser delito en este país el ultraje a España y a sus símbolos? Para añadir después: ¡Estoy deseando coger la bandera que a todos nos representa y ciscarme en ella delante de las fuerzas vivas!

Por edad y por experiencia, yo trataba de calmar esas ansias lógicas y naturales con palabras de comprensión, paciencia y ánimo. Tranquilos, siendo eso nefasto para la unidad de España y el bien común de los españoles, no tardará el día en el que nuestros guías y conductores, Pedro el Aberroncho y Pablo su Adjunto _ que tanto montan, montan tanto _, nos lo consigan con la inestimable colaboración de nuestros más ínclitos detractores, esos personajes tan desprendidos que gracias a su entrega y entusiasmo nos ahorran el trabajo de buscar enemigos exteriores, pues con ellos ya los tenemos dentro.

Y no solo se abordará ese clamor que nos lleva a autodestruirnos, como decía Bismarck, sin llegar a lograrlo nunca. Hay otras demandas similares que pronto se verán satisfechas gracias a la imponente labor política de estos dos hombres imprescindibles para explicar la ignominia humana.

Así, pronto tendremos enaltecimiento del terrorismo; injurias a la Corona, al Gobierno, a los tribunales, a las Fuerzas Armadas; y muy importante, grandes ofensas contra los sentimientos religiosos. Estamos como queremos.

4 Comentarios a “El clamor”

  1. Ramón

    ¿Dónde está el Pedro Sánchez, que apareció en un mensaje a los suyos, arropado por una gran bandera española, qué fue de aquella bandera?. No quiero ni pensar lo que se pudo hacer con ella durante todos estos meses que pasaron desde aquella ocasión, a saber para que sería utilizada, me temo lo peor, cuanto cinismo entre nuestros políticos, el ayudante ya sabíamos como respiraba, pero el Presidente nos engañó miserablemente, y no es solo en esto, menos mal que no somos del todo tontos como sus correligionarios, que encima le aplauden con las orejas.

  2. Tolodapinza

    Empieza a vislumbrarse el día ─lo digo por su cercanía imparable─ en que todo aquel que injurie con difusión pública al Rey o a la bandera española, por poner dos ejemplos al alcance de todas las entendederas, será condecorado en acto solemne.

    No somos más cretinos porque no nos gusta entrenar.

    Cosas veredes, amigo Sancho…

  3. El pulpo amigo de las centollas

    Deberian empezar por legalizar el robo armado y a cara descubierta de banco y furgones de seguridad.

  4. Caplan

    Una sociedad avanzada es una sociedad plena de respeto, el respeto es el compuesto esencial para convivir, el diálogo y la empatía y la comunión de elementos comunes que hacen una sociedad fuerte y justa son necesarios.

    La bandera u otros signos deberían ser el pegamento de una sociedad, son fundamentales para “saberse” conocerse, identificarse y en definitiva unirse y proyectarse como una unidad hacia las mejoras, sin algo comunitario y cohesinado no hay futuro, cualquiera puede destruirte.

    Creo que debilitar es un proyecto de los locos, de los enemigos de esta sociedad y el camino seguro a la anulación o destrucción del sistema.

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