La cara oculta de los PGE

La Luna y su cara oculta, bastante previsible

Con los Presupuestos me pasa lo mismo que con la Luna, ni la he estudiado, ni tengo conocimientos para hacerlo, pero me fío de lo que dicen.

Supongo que muchos de ustedes estarán en parecidas circunstancias y con ello no presupongo que son unos ágrafos en economía, sino sencillamente, que no le dedican el tiempo suficiente a estas intenciones presupuestarias, más que PGE todavía.

Sin embargo, igual que ocurre con la Luna, basta echar un ojo a las alturas para hacerte una idea del satélite en su totalidad y los cráteres que hay en su cara oculta.

Lo más sobresaliente es cuando nos dicen que don Pedro y don Pablo han estado negociando muy duramente y que han decidido endeudarnos, de golpe y en el espacio de solo doce meses, la bonita cantidad de 6.000 millones de euros. O sea, el carajo de la vela, que es el lugar más alto de un barco donde puede estar una persona.

Teniendo en cuenta que Pedrito y Pablito juntos no llegan ni para aprobar los días en los que se debe encender la calefacción del Congreso, mucha gente supone que a esas intenciones habrá que añadir las peticiones del oyente que correspondan al resto de la ensalada, en buena medida vascos y catalanes, gente que se distingue por dos aspectos: su desapego de España y su apego a los cuartos que provengan de ella. De modo que agárrate que vienen curvas.

No perdamos de vista que la actual vicepresidenta del Gobierno ya explicó en su día uno de los pilares de teoría económica en los que se basa todo esto: “El dinero público no es de nadie”, y en todo caso, se aplica el artículo segundo, que reza: Cuando la deuda llegue a la Luna, ya vendrá la derecha, la extrema derecha o la extrema extrema derecha para solucionarlo.

Eso sí, la cara se les abomba pidiendo lealtad, arrojados ellos a los brazos de golpistas y populistas.

2 Comentarios a “La cara oculta de los PGE”

  1. Tolodapinza

    Hombre, el salario mínimo interprofesional estaba en 700 euros, más o menos. Con ese dinero ningún joven puede hacer planes serios de futuro, ni casi puede abandonar el nido paterno. Ya me dirán, con ese sueldazo, quién piensa en casarse o buscar piso con los alquileres que se estilan.

    De manera que toda mejora es bienvenida, claro que sí. Sólo hay un problema. El salto enorme. Siempre había habido subidas muy cautelosas del SMI, pero esta vez ha dado un brinco de 700 a 900 euros en un repente.

    La demagogia imperante en la izmierda dizque progre siempre piensa que “la empresa” es un ente gigantesco y maléfico por naturaleza al que hay que acribillar, y que el empresario siempre es un potentado tipo los Botín, por poner un ejemplo que todos entiendan.

    Pero resulta que eso es una falacia torticera. Según el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, con fecha de Enero de 2018 hay en España 1.135.054 empresas con una plantilla de entre 1 y 9 trabajadores. Y “Grandes Empresas” (se les llama así a las de más de 250 trabajadores) sólo hay 4.487, a ver quién me ata esa mosca por el rabo.

    Para empezar, la subida de 700 a 900 euros del salario mínimo interprofesional no la paga el Gobierno, sino el empleador. Ay, amigo, así cualquiera se hace popular, con el dinero de otro. No creo yo que esa millonada de pequeñas o pequeñísimas empresas puedan asumir como si nada ese subidón. Lo que repercutirá, más que lamentablemente, en bajas laborales o, peor aún, en el cierre de las que no puedan afrontar esta novedad. Lo que repercutirá en más paro.

    Gracias Sánchez, gracias Iglesias.

    Yo no sé cómo no se os ha ocurrido comprar una impresora de billetes de cien euros para los sótanos de La Moncloa. Si de lo que se trata es de dar gusto al gentío con decisiones para la galería, ya estáis tardando en emitir papel moneda sin burguesas cortapisas y ¡viva la prosperidad!

  2. El pulpo amigo de las centollas

    Hasta donde yo se los salarios de los trabajadores estan regulados por sus respectivos convenios colectivos que por supuesto superan el SMI.
    De hecho el sueldo suele estar fijado por las negociaciones entre empresario y trabajador dado que el salario de convenio marca mínimos y muchos se pactan por encima de ellos.
    El SMI en todo caso se abonará a gente sin cualificacion profesional o experiencia laboral (eran clásico antiguamente los llamados aprendices en los que el empresario pagando un salario escaso ofrecia a cambio obtener experiencia laboral a quienes carecian de ella).
    Pero los socialistas venden humo y eso ya lo sabemos desde siempre y por desgracia tambien sabemos porque lo hemos vivido que muchas veces con sus medidas consiguen lo contrario de lo que supuestamente pretenden.
    Un ejemplo desgraciadamente de politica economica socialista aún reciente fue el PLAN E de Zapatero cuyo resultado final fueron la perdida de 12.000 millones de euros.
    A estos era mejor pagarles su sueldo pero que no salien de sus casas.
    Nos iria mucho mejor.

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