Disparatocracia

La Biblia

Tengo la sensación de que eso que llaman las minorías es una manera de trincar a la mayoría, y encima, haciéndonos creer que realizan una gran labor social. Ya digo, es una sensación.

La mayoría, como su propio nombre indica, somos muchos más y necesitamos las principales atenciones en todo. No nos gusta que solo se hable de nosotros cuando se hacen las cuentas de los impuestos.

Es más, la mayoría somos tan cojonudos que no reconocemos a las minorías, salvo que ellas mismas se tengan por tales. La mayoría pensamos que no existimos como tal, sino que somos todos, aunque a la vista de las prebendas que estos aprendices de políticos se sacan de la manga, a ver quién es el guapo que renuncia a ser minoría, con el chollo que eso supone.

En algunos casos, sin obligación de pagar impuestos, ni pagar cotizaciones, ni necesidad de ahorro para adquirir; solo tomar y coger, okupar, vender en cualquier sitio, cualquier producto y sin control. Lo dicho, una bicoca. ¿Y todo por qué? Por ser minoría.

Que en la tele se cante en bable y en aranés, manda Pablo Iglesias, como si le hubiese picado la mosca verde. Vale, que se cante, pero que no se olviden de los otros idiomas, que son de más gente.

El gobierno valenciano impone el catalán. Es decir, una barbaridad como una catedral, porque si nunca lo han hablado, les están arrebatando su lengua. Es que es minoritaria. ¡Ah! Entonces no se hable más. No se hable más la mayoritaria.

Cuando todo esto acabe _ porque es seguro que acaba, como las plagas de Egipto _, se podrán escribir unos libros de historia graciosísimos donde se narren todos estos episodios que parece diseñados por el sombrerero loco.

O eso, o nos quedamos para siempre en este bucle de permanente antología del disparate, la misma que Luis Díez Jiménez publicaba como chistes sin sospechar que hablaba del futuro.

Un comentario a “Disparatocracia”

  1. Tolodapinza

    Lo de Valencia con la lengua, si bien se mira, tiene más delito que lo de Cataluña. Al fin y al cabo los que han gobernado Cataluña, desde Pujol en adelante, tienen muchos más quinquenios de antigüedad en lo de querer desterrar el castellano; en cambio a los que desde hace bien poco gobiernan en Valencia les ha dado un subidón sobrevenido hacia esa querencia tan cateta.

    No dejan de ser meros imitadores de sus admirados independentistas de más al norte. Animaliños del Señor…

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