La tesis de Triguero

Domingo Triguero, el alcalde popular de Pozuelo de Calatrava, lleva seis legislaturas en el cargo, por lo que cabe sospechar que sus vecinos lo tienen por un buen tío. Ahora se ha publicado una entrevista con él sobre asuntos de la bragueta y otros aledaños que mereció la reacción airada del frente feminista por entender que la comparación entre mujer y jaca no es de recibo. Sin duda no lo es, pero tengan ustedes en cuenta que el lenguaje no resulta de las reuniones de sesudos académicos presididas por el decálogo de lo políticamente correcto, sino del uso e invención que el pueblo llano tiene a bien establecer. No pretenderán que a partir de ahora sea de otra forma porque nos cargaríamos la libertad de un plumazo y ya somos mayorcitos para jugar con las cosas de comer.
Si acuden a cualquier recopilación de paremiología encontrarán a la mujer asimilada a cabras, mulas, ruiseñores, jacas y peces escurridizos. Y al hombre, a bueyes, caballos, osos, perros, borricos y gavilanes. Acudir al uso de cualquiera de esas frases debe seguir siendo patrimonio de la humanidad, a no ser que pretendamos negarnos a nosotros mismos.
En cuanto a la opinión del alcalde de que un europeo es aquél cuya mujer se acuesta con otro y no se enfada, reconozcamos que se trata de una visión muy parcial, pero liberal y revolucionaria para cualquier españolito de los de bronca diaria y violencia de sexo.
Si estamos luchando contra los botarates que se lían a guantazos contra su mujer, en muchos casos por culpa de los celos infundados, la afirmación del alcalde sólo puede molestar a quienes justifican esas palizas, tanto si la esposa es un pendón verbenero, como si sólo se sospecha.
En todo caso, a Triguero le faltó decir que una europea se distingue también por su comprensión ante las canas al aire de su pareja, ya que de no ser así, se rompe la paridad y la igualdad de oportunidades.

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