A las cinco de la mañana

En su día pareció un entierro, pero ya se ve que no

A las cinco de la mañana, a las cinco en punto de la mañana, el sonido del teléfono _ fijo, por supuesto _, me trajo al mundo de las personas despiertas. “Ha muerto Franco”. La voz era la del redactor jefe de Efe Manuel Rodríguez Mora. Ya sabía lo que tenía que hacer, incorporarme; “pero a la que vienes, busca datos para redactar una noticia sobre la ciudad”.

La titulé “Primeras horas sin Franco” y al día siguiente se publica muy bien porque los periódicos habían reservado páginas y más páginas para el acontecimiento, cuando en realidad casi todo lo ocupa la biografía y lo ocurrido antes de ese 20-N.

Además de hablar con las empresas de transportes, pregunto a todos los madrileños que me encuentro desde la plaza de Bilbao a la calle Ayala, gente que camina por las aceras o que espera el autobús.

Las notas comunes en todos ellos son la cara de sueño, la tranquilidad y la indiferencia. “Claro que conozco la noticia, pero tengo que ir al trabajo, ¿o acaso ahora va a ir Franco por mí?”

Eso lo dijo uno, pero el resto podría suscribir la frase. Estaban convenidos de que su día a día no iba a variar tras el fallecimiento.

Por eso, al comprobar 43 años después el interés que despierta en algunos políticos las idas y venidas con el féretro de Franco, te das cuenta de que jamás podrás esperar de ellos nada útil ni conveniente, nada que transforme la vida de los ciudadanos, salvo que sea a peor.

La tumba de ese personaje histórico es lo fácil, lo intrascendente y lo publicitario. La importancia se la ponen ellos porque así se creen el caballero andante que a moro muerto arrean gran lanzada, pero a las cinco de la mañana se seguirán levantando todos los que no tienen una parcela de 2.000 metros cuadrados en Galapagar, o un palacete en la Moncloa.

2 Comentarios a “A las cinco de la mañana”

  1. Tolodapinza

    Pues eso, que andar argallando con la carcasa del dictador puede tener dos consecuencias, a cual más risible:

    1ª Que una vez desenterrado… ya no habrá más excusas para camuflarse y Sánchez no tendrá más remedio que ponerse a gobernar. Ahí es donde le va a doler.

    2ª Sacar a Franco de Cuelgamuros, a mucha distancia de Madrid, para enterrarlo en la Almudena, en pleno centro de la capital, hará comodísimo para sus seguidores el viaje para visitar su tumba. Puede que con las facilidades aumente incluso su número. No me dirán que no tiene guasa el asunto.

  2. Pájaro escondido

    Aqui nada es leve o pecado venial.
    Se empezó con lo “Politicamente Correcto” que es una censura desvergonzada a la libertad de expresion pues solo se usa pàra denigrar a una parte y ensalzar a la otra que mató mas y mas sadicamente que la primera.
    Zapatero dio el suiguiente paso, “La Memoria Historica” ley madre sectaria donde las haya. Prohibido hablar de Franco y a quitar nombres y honores a grandes españoles y sobre todo resaltar a un bando el ROJO, asesinos sadicos incluso entre ellos mismos.
    Y lo de profanar tumbas ya lo hicieron los rojos a mansalva sacando los cadaveres de gente enterrada en criptas y templos.
    Lo de Franco no es nuevo, es la reminiscencia de su caracter malicioso y perverso.

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