Duque, también en la Luna

¿Quién tiene más charcos, Finlandia o Sánchez?

Sugiero a los estudiantes de Filología la realización de su tesis _ honrada, por supuesto _, sobre los cambios en el significado de las palabras que realizan algunos políticos de acuerdo con el momento que vivan, dentro o fuera del poder.

Obtendrán unos resultados asombrosos, se lo garantizo, y si necesitan algún tipo de prueba, basta que se fijen dos o tres días en la prensa del momento, porque se hinchan.

Como está reciente la última alternancia y como los recién llegados ya tienen más charcos que Finlandia, el país de los mil lagos, el ejercicio lingüístico que Sánchez impone a sus seguidores es brutal, pues lo mismo han de saber cómo referirse a una purga política en los medios públicos llamándola “criterios profesionales”, que considerar un “acto de agenda” el concierto de unos músicos muy molones.

Tenemos también la ambivalente peligrosidad del concepto maricón, así salga de unos labios u otros; el delicado ejercicio para distinguir entre el nepotismo de un enchufe a dedo y una contratación por méritos; entre ventajas fiscales y fraude a Hacienda; entre corrupción y amiguismo, y la estrella de las últimas semanas, entre tesis y bodrio, entre investigación y regalo, entre cum laude y cum toda la jeró.

El ministro Duque, con eso de moverse en las alturas, no evita que sus relaciones con los impuestos se lleven a cabo en las bajuras, o de eso se le acusa, y así vivimos un día tras otro, en un continuo cambio de significado morfológico, etimológico y sintáctico.

Una tesis en esa dirección nos ayudaría a comprender la rapidez con la que el adalid de la limpieza pasa a encabezar mil charcos por trimestre y pretende continuar chapoteando con solo modificar el significado de las palabras.

Todo está en orden. Duque ha demostrado que no sabía lo de su sociedad porque estaba en la Luna, con el presi.

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