También plagió Bizet

Iradier se quedó sin El Arreglito

Que hay párrafos enteros plagiados de autores y de informes oficiales que no se citan ya está demostrado. Ahora solo falta encontrar un tribunal que diga que eso no es plagio, sino acervo popular.

Cuando a Bizet le echan en cara que la habanera de Carmen, el momento más popular y representativo de su famosa obra, es un plagio como la copa de un pino, el compositor francés se limita a decir que él la había tomado al vuelo creyendo que era una creación popular. ¿Popular? ¿Que la había compuesto el viento?

La habanera de Carmen es en realidad El Arreglito, una pieza del español Sebastián de Iradier, nacido en Lanciego (Álava). De modo que Carmen es de Bizet, pero menos.

A lo mejor al presidente le pasó algo parecido. Ve unos párrafos que le interesan, se maravilla de su belleza y los pilla para la tesis. ¡Ah! Yo creí que eran del dominio público.

Resulta muy tierno leer en Twitter su reacción ante las acusaciones de plagio, ya que todo su argumentario se reduce a escribir en mayúsculas que son FALSAS, como si el tamaño de la letra le proporcionase mayor contundencia, como hacen los dibujantes de cómic en sus bocadillos. ¡WILMA!

Llegados a este punto de incuria cultural, moral y existencial, hay que decir que nada de lo que está saliendo, ora aquí, ora acullá, sorprende lo más mínimo.

Es lo propio de unos tiempos dominados por la mediocridad más absoluta. Trileros con apariencia de políticos, actores que se las dan de teólogos, monjas de ademanes prostibularios, chulos metidos a diputados, ministros que se adornan de falsificaciones, golpistas que se las dan de patriotas, matones coreados por las masas, asesinos que pontifican conductas, iletrados que se creen académicos… lo extraño sería que Sánchez fuese autor de una tesis original y clarividente.

4 Comentarios a “También plagió Bizet”

  1. Tolodapinza

    Quizás tendríamos que preguntarnos a quién le interesa esta proliferación de titulaciones máster. Un universitario cursa sus años de carrera, le dan el título de Licenciatura y listo. Quien así lo quiere prolonga sus estudios para acceder a un Doctorado. Todo ello muy largo y sacrificado, no es cosa de cinco minutos o “dos tardes”.

    Yo creo que a quién le interesa impartir másters es a las universidades. Para hacer caja, ni más ni menos. Inscribirse en un máster cuesta una pasta larga, quizás unos más que otros, pero en definitiva es un buen dinerazo que le viene de perlas a la tesorería de la universidad. Acaso por esa razón puramente acumulativa de dinero entrante se hacen másters sobre cualquier cosa y leemos nomenclaturas de másters que causan risa, cuando no vergüenza ajena. El de la ex-ministra Montón ─«Estudios interdisciplinares de género»─ es un buen ejemplo de materia lectiva traída por los pelos. Es como si ahora hiciéramos un máster sobre «Influencia del cambio horario sobre el heteropatriarcado y la concesión de hipotecas».

    Un motivo para este afán recaudatorio de muchas universidades es que sus números no cuadran. ¿Nunca hemos pensado que hay demasiadas universidades? ¡Cada provincia quiere tener la suya! Pero, con todos los respetos, muchas no alcanzan la excelencia profesoral; no hay suficientes buenos profesores para tanta cátedra (excepto si consideramos “buenos profesores” a gentes como Iglesias o Monedero, entonces es que ya vale todo). Entonces, la calidad de la enseñanza decae y los estudiantes quizás prefieren matricularse en otro centro más acreditado, lo que penaliza los ingresos de dinero. Pues lo suplen fomentando postgrados insólitos, llamados ahora másters, para redondear las finanzas.

    Si además hay por en medio algún político inscrito en un máster, que el día de mañana pueda devolverle el favor a la universidad, ¿porqué no se va a tener con él un detallito, hombre, vamos a ver?

  2. rois luaces

    Pequeños centros superiores pueden ser muy buenos o moderadamente buenos, y permitir el estudiar en casa -más seguro y más barato ¡ya lo decía Plinio el Joven!- y enriquecer material e intelectualmente las ciudades pequeñas o no tan pequeñas que les dan cobijo.
    Lo malo es que cuadrillas ¡públicas! de planificadores, controladores, alto-inspectores imponen unas tallas y condiciones de todo tipo que hoy poy hoy contemplan todo menos una buena enseñanza.
    Y sí, las instituciones y partidos que llevan su volante becan a sus interesados para que la universidad cobre la bicoca, a ver si cae además algún pardillo que pague con su dinero de suyo.
    ¡Ah, el lujo de haber mantenido en denostados tiempos instituciones educativas que ahora “en el mejor de los mundos” no nos podemos permitir!!

  3. Bartolo

    Por si quiere cambiar algunos párrafos, Cora.

    https://www.elespanol.com/reportajes/20180914/notas-pie-tesis-sanchez-aparecen-supuestos-plagiados/337717562_0.html

    https://www.elconfidencial.com/espana/2018-09-14/tesis-sanchez-plagio-turnitin_1615973/

  4. Ramón

    Una tesis doctoral, es algo muy serio, no se compara con los másteres que se imparten por algunas universidades, que su único valor, es el de unos puntitos para entrar en la administración pública, no así los que imparten centros privados que son enormente valorados por la empresa privada, que es la que en realidad tiene las cosas claras en temas de formación de la gente que contratan.
    Lo que parece está pasando, es que algunas universidades españolas están echadas a perder con todo esto de la formación posgrado, al tiempo que algunos profesores y catedráticos se sacan sus buenos beneficios de todo esto.

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