In medio virtus?

¿Serena?

Alguien se ha encargado de expandir entre la sociedad moderna la idea de que la equidistancia es un valor en sí misma, de tal forma que desde hace años vivimos víctimas de esa falacia.

Porque es evidente que la equidistancia es una falacia creada en las retortas de la mala conciencia que pretende colar su basura, como si entre el bien y el mal, lo mejor fuese estar en el medio, a igual distancia. No, cariño; a igual distancia solo están los chimpancés, y no todos.

Estos últimos días han sucedido dos episodios en el mundo del deporte a los que se trató de aplicar la equidistancia.

Uno es el cabreo de la tenista Serena Williams _ que tiene de todo, menos de serena _, y el otro, la salvajada del motorista Romano Fenati, intentando frenar a un compañero cuando circulan a doscientos km/hora.

Salvo que ahora nos descubran aspectos desconocidos que alteren la esencia de ambas conductas _ la picadura de una velutina, o algo así _, en ninguno de los dos casos hay equidistancia que valga, porque se trata de dos faltas muy graves, rayanas con el delito y en cualquier caso, muy alejadas de la ejemplaridad exigible a personajes públicos tan observados como son ellos.

Y si en el caso del motociclista, la condena es casi unánime; en el de la tenista, hay quien intenta reducirlo a un caso de sexismo, tal como argumenta la implicada en su desesperación.

Por muy justa que sea la causa, el fanatismo solo ayuda a aumentar el número de fanáticos y mal le irá a quien se juegue su éxito con él.

Cada día se les da cancha a políticos que basan su discurso en la equidistancia con las leyes para que siempre les quede un ancho pasillo entre su cumplimiento y la desobediencia. Por eso se apuntan a sembrar dudas allí donde encuentran el más mínimo resquicio, pues todo les ayuda a nadar entre dos aguas.

2 Comentarios a “In medio virtus?”

  1. Caplan

    Cierto es , también que son excepciones y también que son noticia por agresivas y porque la buena conducta , los buenos modales no son noticia y deberían de serlo.

    Soy exigente, conmigo mismo mas, quizás muy comprensivo en ocasiones con ciertos excesos, pero creo que la masa que formamos si es buena logra reconducir las malas conductas, al menos algunas.

    Serena y sus excesos, la verdad me importan un pito, es una pérdida de la realidad, de las normas que no van con ella, del podium donde se encuentra a salvo de lo mezquino, tal cual como los políticos chanchulleros, tal cual.

    El otro, el ” corredor ” de motos, también me importa el otro pito que tengo para las ocasiones donde me importa un pito, el motociclismo y sus jinetes, la fama y el oro que acompañan tiene su precio y entre ellos se la disputen, si fuera en la circulación vial otro gallo, otra opinión, cantaría.

  2. Tolodapinza

    El motorista se excusa en que su rival le había estado provocando. Pues bien, al terminar la carrera le das dos robustas labazadas con la mano abierta y asunto aclarado. Pero demuestra muy poco sentidiño hacer la locura que hizo a más de doscientos km/h. No sólo por la acción en sí y por las consecuencias en el piloto que corría a su lado. Imaginemos que éste cae y su caída provoca a su vez la caída de varios de los que venían detrás. Por hacer una machada provocativa habría causado heridas ─acaso graves─ a pilotos totalmente ajenos a su infantilismo. Inaceptable. Pero bueno, ya se va sabiendo que era un tipo con el que no había que juntarse ni para cobrar una herencia; y tampoco era el primer equipo del que era expulsado. Buen viento en las velas, chaval, y navega bien lejos.

    En cuanto a Serena, en mi personal opinión todo se reduce a un problema de arrogancia excesiva en esa chica. Luego disfraza su conducta reprobable (recibía instrucciones desde la grada de su entrenador, cosa prohibida; rompió su raqueta contra el suelo y le llamó ladrón a gritos al árbitro del partido) diciendo que la han tratado con machismo y que a un hombre nunca lo hubieran descalificado. ¿Que no? A ella simplemente le penalizaron un juego, pero a sujetos como Marcelo Ríos, John McEnroe, André Agassi y otros jugadores de temperamento irascible y poco educado, les penalizaron con el partido entero. No un punto en juego, no; el partido en seco y a las duchas. Lo que le pasa a esta chica, posiblemente, es que jugaba en casa, está muy endiosada, no sabe perder con elegancia y acaso pensaba que el árbitro pertenecía a una raza inferior por ser portugués.

Comenta