La ley del Yeti

Son tres mil y se llevan mal

En el pueblo de José Borrell, La Pobla de Segur _ tres mil habitantes mal contados _, los golpistas han encontrado otro motivo para la confrontación, cual es quitarle la calle al ministro para dársela a cualquier mindundi que apoye el golpe.

La confrontación bien llevada une mucho, ya se sabe. Si el enemigo es exterior, un pueblo en guerra se siente mucho más pueblo, y si se saca de la manga uno interno, se ha dado un gran paso hacia la guerra civil. Lo tenemos fresco.

Esto es muy elemental, como de Primero de Propaganda o por ahí, que es la asignatura preferida de muchos políticos actuales. A los tres mil habitantes de Pobla del Segur les han metido una guerra civil particular, dentro de la ya se vive en general. Y otras vendrán que azuzarán el fuego.

A esos vecinos ya no les queda la posibilidad de mirar con indiferencia hacia la calle dedicada al ministro. No, ahora les obligan a elegir uno de los dos bandos que alguien ha inventado. O están a favor de quitarle la calle y se ganan la consideración de fieles catalanes de la madre patria, o prefieren a Borrell, y son unos fachas españolistas.

Quienes se dedican a plantear estas absurdas dicotomías infantiles y repugnantes deberían ser juzgados por atentar contra la salud pública, igual que los traficantes de droga, los vinateros del metílico o aquellos desgraciados del aceite de colza.

Ojalá no lleguen a causar ninguna muerte, pero coquetean con esa posibilidad y ponen en riesgo la salud y la paz de las personas.

La calle de Borrell o el lazo amarillo son las provocaciones de unos pescadores que solo saben hacerlo en río revuelto, a costa de sufrimientos y mentiras. Deberían ser perseguidos por ley, pero hablar allí de ley es como hacerlo del Yeti. Dicen que existe, aunque nadie lo ha visto.

Un comentario a “La ley del Yeti”

  1. Caplan

    Todas las decisiones son pura dicotomía y puro azar de la decisión que se toma, nada es imperturbable ni algo hay que se eterno ni mejorable, la estupidez humana es mejorable, osea que puede no tener fondo, estos tíos mejoran, hay que reconocerlo, su estupidez.

    Borrel tiene calle porque alguien o alguienes lo decidieron, ahora otros quieren que se decida otra cosa, y esto es sal tú que me pongo yo y los míos, la falta de respeto a decisiones anteriores o falta de consenso llevan a esto, un sin fin de dispartes, mareo de la perdices, los venados, jabalíes y conejas, o lo que es peor , el mareo de todos nosotros. Me imagino que ya no sabemos ni quienes somos pero que si sabemos, que somos muy “especiales” el universo y la evolución han creado algo sublime , nosotros.

    Hemos llegado aquí sin enterarnos, no sabemos como ha sido, nos hemos encontrado con estos mimbres y a unos bastos tontos haciendo filigranas cesteriles. Mientras dormíamos nuestro particular “Dolce Far Niente” o estudiábamos, trabajábamos, hacíamos familia, riqueza, otros estaban en lo suyo, pasándolo pipa y con proyectos locos que nunca pensaron se podrían realizar, pero si, están a punto de realizarse sus proyectos y nuestras pesadillas.

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