Hasta el fondo

Rajoy y los suyos se dejan comer antes que renunciar a su fe

Se tienen que acordar porque fue el último mayo, hace tan solo cuatro meses. El entonces candidato a presidente mediante una sencilla operación de desalojo anuncia que si triunfa la moción, convocará elecciones “cuanto antes, por supuesto”.

Si se hubiese limitado a decir “cuanto antes”, cuando tenga que convocarlas podría negar que mintiese como un cosaco, aunque ese momento fuese al límite de lo legal, en el 2020. Pero una vez que añade “por supuesto”, el engaño lo deja con el culo al aire. Por supuesto que estoy mintiendo.

En realidad su grado de credibilidad es parejo al de su obstinación; de derrota en derrota hasta la victoria final.

Cómo será la cosa que los más pesimistas asustan con el mensaje de que en España no volverán a convocarse elecciones democráticas, lo cual es tan fuerte como para encerrarse a cal y canto en una cueva del Sacromonte.

No, el presidente nos ha tranquilizado. No piensa perpetuarse. Solo hasta agotar todos los plazos posibles. O sea, que nadie espere elecciones anticipadas.

Como venimos del “cuanto antes, por supuesto” y vamos “hasta el fondo, como mínimo”, a más de uno se le ha ocurrido pensar que fue el propio Sánchez el autor del “elecciones nunca” en una hábil jugada de intoxicación, porque se la indilga a los ultras, les demuestra que era falso, y en vez de criticarle porque no las adelanta, el país respira tranquilo pensando que sí las habrá, al final de un largo túnel, pero las habrá.

Todo lo que no sea salir cuanto antes de este bochorno es lamentable y no hay suma matemática que lo ampare. Han sido cien días y de Rajoy solo se acuerda Inda para reprocharle que no hubiese dimitido, como se le pide en su momento, si con ello evita La que se avecina. No lo hace y le pesará, porque hoy nadie le agradece que se haya dejado comer por los leones del Congreso, salvo Sánchez.

3 Comentarios a “Hasta el fondo”

  1. JMRomero

    Perfecto

  2. Tolodapinza

    Rajoy ha sido un eficaz “administrativo” mientras gobernó, eso nadie se lo niega.

    Pero exhibir coraje cívico, entendido como dar un puñetazo (plenamente democrático y ajustado a las leyes, por supuesto) encima de la mesa, eso nunca lo hizo; antes se hubiera dejado comer por la sarna.

    Como así ha sido.

    Y sarna la hay de muchos tipos: la sarna secesionista, la sarna bolivariana, la sarna anti-sistema…

  3. Ramón

    El nuevo presidente que tenemos, lo que quería era instalarse en la Moncloa y seguirá en ella, aun cuando nos jeringue a todos los españoles.

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