Paquetazo sonrojo

A la espera del lunes

Cuando la mirada enfoca Venezuela, brota un sincero sentimiento de solidaridad hacia ese pueblo que a partir de hoy se dispone a vivir lo que le auguran será la etapa más dura de su penoso calvario chavista.

Las medidas económicas que entran en vigor este lunes se conocen como el Paquetazo rojo, pero también el Madurazo, o la Mega Devaluación. Cualquier etiqueta sirve si al final los análisis coinciden en señalar que se trata de un hundimiento sin paliativos, con la destrucción de una quinta parte del PIB y la descapitalización de un buen número de empresas, enmascaradas por una irrealizable y populista subida de salarios.

Los economistas venezolanos ajenos al régimen de Maduro, no ahorran adjetivos y pronostican días difíciles, que es un eufemismo para referirse a los sufrimientos de la población. ¿Quién sino va a padecerlos?

Es una locura irracional y contradictoria, clama alguno de ellos, horrorizado ante el plan de Maduro, del que solo se esperan lágrimas, pero no como las de Churchill, destinadas a la salvación de la patria, sino como prólogo de una ruina de cuya solución final nadie quiere hoy hablar por miedo a despertar soluciones que no vengan por la vía de la política.

Que a Maduro le viene grande la gobernación se sabe desde el minuto uno de su mandato y que en algún momento llegaría una situación como la de este lunes rojo, también. La mediación de los asesores asesorados españoles, con Monedero al frente, es uno de los ridículos más memorables de la historia contemporánea y los intentos por exportar el chavismo, a España preferentemente, su principal sonrojo.

Hoy habrá un gran silencio entre determinados dirigentes. Un silencio culposo que solo se romperá con el grito inevitable de las hemerotecas, que sí recogen cuanta insensatez había salido de sus bocas.

Un comentario a “Paquetazo sonrojo”

  1. Moncho

    Dios coja confesados a todos los venezolanos, engañados por esta caterva de políticos, sin formación alguna, asesorados por otros que teóricamente si saben lo que hacen, y que quieren importar el modelo a España, espero que antes pronto que tarde todos estes salvapatrias, desaparezcan, no solo, de nuestro mapa, sino del mapa político de cualquier país que quiera progresar.

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