El error Flynn

La primera piedra

Al crecimiento anual y continuo de la media de los coeficientes de inteligencia se le llama efecto Flynn. Me acabo de enterar, no se crean que lo sabía y lo callé hasta ahora mismo.

Con este nombre se rinde homenaje al investigador neozelandés James R. Flynn, que lo estudia y lo certifica.

Bueno, pues ahora resulta que en unos países el efecto Flynn se ha detenido, e incluso, en otros ha comenzado a recular. Consecuencia, que en vez de ir para listos, vamos para tontos.

A pesar de su carácter negativo me ha satisfecho mucho la lectura de esta noticia, porque viene a corroborar la impresión que al respecto mantengo desde que el XX dobló la esquina, coincidente con la de otros, convencidos también de que aquí no cabe un tonto más.

Si la mera impresión tiene una demostración científica debería ser motivo suficiente para que tomemos cartas en el asunto, no vaya a ser que acabe este siglo y se nombre rector de la Complutense a alguien con el perfil de Lina Morgan en La Tonta del Bote, aquella ingenua astracanada de Pilar Millán Astray que hoy merecería el título de políticamente incorrecta, por el personaje _ mujer y tonta _, por Pilar _ hermana del fundador de la Legión y de Radio Nacional _, y por el efecto Flynn hacia abajo, que nos vuelve turulatos.

En mi modestísima opinión, todo empieza con Waldo de los Ríos, aquel brillante compositor argentino con residencia española al que se le ocurre hacer versiones pop de los clásicos e inventa Mozartmanía.

Ése fue el pistoletazo de salida para que muchos pensasen de golpe que se podía hacer de todo, como por ejemplo reducir Mozart a nivel de Torrebruno.

Como antecedente histórico también cabe citarse la Biblia en verso, del ínclito cura catalán José María Carulla.

2 Comentarios a “El error Flynn”

  1. Tolodapinza

    Hablando de versiones paródicas, llegó a mis manos en una librería de viejo “El Tanoriu de Llambrocs”, desternillante versión de Don Juan Tenorio de Zorrilla en un lenguaje macarrónico catalán/castellano. Un mínimo ejemplo:

    ─¿Quién desís? ¿Don Cuán Tanoriu, el higo de Don Diegu Tanoriu?
    ─El mismu.
    ─¡Ah, un niño sangriento y cruelo, más malo que’l Berrebás, que als quinze anys ya andaba suelo, y no quiso mamar más.

    Y todo por ahí seguido.

  2. Caplan

    Hay estudios que identifican la época Victoriana y siglo XIX como de hombres mas inteligentes que la del siglo XX, dan mas referencias que no son de detalle en este momento.

    POPULARIZAR, hoy todo se populariza, se vulgariza, da igual saber o no, a veces en ciertas discusiones veo que vale lo mismo el que sabe y el que no sabe, si sabes aburres y no eres escuchado y si no sabes lo mismo, eso si, el que no sabe puede darte unas explicaciones que de absurdas te sacan abruptamente del mas allá en que te sumergías plácidamente.Suele ser mas divertido, es mas divertida una adaptación de Luis Cobos que una de Karajan por dar un ejemplo.

    COMODIDAD,palabra que nos lleva al encogimiento, encoge la mente, el cuerpo en general y lo traslada a la idiocracia, en este caso cuanto mas cómodo eres mas encoges y te cuesta menos adaptarte, te dejas ir y como Bruce Lee; deja fluir tu cuerpo y mente y adáptate al contrario para vencerle, vencerás a todo quisque y escaparán volando.

    No nos extrañemos , esta no es era de luces nji de sombras es era de WhatsApp y la letra mágica K, KE TE KIERO.

Comenta