Hoy no se vota, mañana sí

Parece que fue hace tres años, pero tan solo han pasado tres meses. En ese momento, cuando mayo daba por concluida su presencia en el 2018, Pedro Sánchez anuncia que va a presentar una moción de censura para regenerar la vida política española gracias al apoyo que recibirá de quienes se empeñan en destruirla y a los que además, ha rechazado como posibles socios poco tiempo antes.

Dicho y hecho. La suma da y el PSOE, Partido Sanchista Ocasionalmente Español, pisa la tan ansiada moqueta, aunque no tenga ni repajolera idea de cómo desterrar la deuda española, que es la losa que puede sepultarnos a todos. La única losa de la que habla es la que cubre los despojos de un señor que mandó mucho en España y que se encuentra en un sitio turístico llamado el Valle de los Caídos.

Como aquello de negar a los independentistas le ha salido gratis, pues donde dijo jamás puso un siempre, el hombre se anima a decir cosas para suavizar el impacto del golpe que estaba llevando a cabo y entonces añade que convocará elecciones “cuanto antes”, una fórmula de expresión temporal muy parecida a esos cartelones de avisos que algunos establecimientos cuelgan, medio en broma, medio en serio, a la vista de los clientes: Hoy no se fía, mañana sí.

Ese “cuanto antes” no compromete a nada, porque siempre se podrá responder sin grave deterioro de la veracidad. La convocatoria será cuanto antes, aunque eso sí, no disolverá las Cortes, sin que se haya “recuperado la normalidad institucional y política y atendido las urgencias de muchos ciudadanos”. Tirando por lo bajo, en esa tarea puede consumir tranquilamente los próximos 725 años, y para entonces, todos calvos.

Ojalá pudiésemos oírle. ¿Qué, don Pedro, para cuándo las elecciones? Cuanto antes, hijo mío, cuanto antes.

Un comentario a “Hoy no se vota, mañana sí”

  1. Tolodapinza

    Al parecer, dicen que dijo Pedro Sánchez, ayer o anteayer, dirigiéndose a Podemos como para advertirles del riesgo de ir a elecciones ya; como le exigen los podemitas: «Si vamos ahora a elecciones nos arriesgamos al peligro de que gane la derecha».

    ¿El peligro?

    Será el peligro para él, que perderá el ansiado sillón presidencial, pero no para el pueblo. Vamos a ver, si la tan famosa “derecha” llega al poder a través de unas elecciones libres y democráticas, yo no veo ahí ningún “peligro”.

    El peligro que yo veo, más bien, es que con lo rabiosamente polarizada que está la sociedad, como esa temida “derecha” no obtuviera mayoría absoluta tampoco gobernaría. Ya se coaligarían los anti-todo para evitarlo, como si lo viera. Ahí sí que no discrepan.

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