La invasión silenciosa

No fuimos a la Luna y el lago de Marte está en Aragón

Habrán oído que en España no cabe un tonto más, pero en torno a esa creencia hay una importante novedad, es falsa.

Sí cabe, y de hecho la producción de tontos experimenta un crecimiento exponencial, es decir, cada vez hay más en menos tiempo. Esto es así porque la tontería, al contrario de la belleza, se contagia y si en vez de haber cien cepas víricas, hay mil, a las primeras de cambio pasaremos a las cien mil.

Antes se señalaban con el dedo y se hacía pública denuncia de la tontería con elevados fines pedagógicos, pero aquello fracasó. Tras deunciarse los casos de gilipollez extrema, son más los nuevos gilipollas que imitan al primero, que quienes se sienten prevenidos para no cometerla.

A algunos se les llamó frikis, pero supuso una manera de organizarlos, con bandera y toda la pesca, con su día del orgullo y con su reglamento interno. A otros se les crean espacios televisivos donde puedan explayarse y donde su infinita ignoracia llegue a todos los hogares sin cortapisas.

No digan que no, porque en los últimos tiempos no se ha hecho un esfuerzo similar para divulgar el razonamiento filosófico ni por el forro.

Gracias a todo ello hemos llegado a extremos impactantes, como por ejemplo, que Iker Casillas niegue la existencia del viaje a la Luna eclipsada, mientras está sentado en un restaurante rodeado de amigos, y yo creo que de vino también.

Es maravilloso. “Con la tecnología de aquella época no se podía”, dice el científico camuflado de portero durante tantos años. Pues nada, a quemar los libros de historia, que lo dice Casillas.

No me quiero ni imaginar lo que pasaría si alguno de estos tontos llegasen a ocupar puestos de responsabilidad en el país. No sé, por ejemplo al frente de gobiernos autonómicos, o incluso en la Moncloa. Sería terrible.

2 Comentarios a “La invasión silenciosa”

  1. Tolodapinza

    De la solvencia intelectual de Iker Casillas se hacen admiradas lenguas en las Fellowships de Cambridge y Oxford. Tentados están de excomulgar a Newton para implorar el patronazgo de tan ilustre cancerbero.

    En fin, que el buen Dios quiso que hubiera de todo en este mundo, pero con el número de atontados quizás se pasó.

  2. Ramón

    Cuanta razón llevais!!!.

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