Unidos, pero no casados

Ortega y Gasset, solos los dos

Excepto los años de Franco, la política española se cuenta casi siempre por parejas. A veces son de distinto partido y se alternan en el poder, como Cánovas y Sagasta, y otras, del mismo, como Montero Ríos y Segismundo Moret. A veces forman corrientes internas, como los guerristas y los felipistas; y en otras, uno de ellos sale al exterior para fundar un nuevo partido, como Rosa Díez y Zapatero.

En ocasiones, uno de ellos conserva su territorio como Susana y Pedro, y en otras, uno es fulminado por el otro, como Iglesias y Errejón.

La necesidad quiso que en muy poco tiempo naciese otra de estas parejas a las que habrá que acudir algún día para explicar la historia, Casado y Soraya; Pablo y Sanz de Santamaría.

Ahora atraviesan la fase de reparto del poder y lo llevan fatal, casi peor que cuando se enfrentaron en la campaña para determinar cuál de los dos se hacía con la mayoría, porque ahora que ya lo sabemos, se cruzan mutuos reproches. Tú no sabes ganar, tú no sabes perder.

A Soraya le llaman la Mala porque no se pliega a la victoria, porque quiere hacer valer su 42 por ciento de votos como si de una votación parlamentaria se tratase, y sobre todo, porque recibe los elogios de los otros partidos. No debe fiarse, porque si llega a ganar, no recibiría ninguno.

Al igual que pasa fuera de la política, la convivencia en las parejas sentimentales es asunto primordial y en ese terreno no valen consejos, cada uno la establece como mejor le convenga. Pero a diferencia de lo que supone una relación particular, aquí ha habido un ganador y una perdedora, y aunque éste se apellida así, no están casados. Ergo, quien debe imponer criterios es él.

Después de examinar muchos casos anteriores llegamos a una triste conclusión, porque la pareja española que mejor supo convivir fue la formada por Ortega y Gasset.

3 Comentarios a “Unidos, pero no casados”

  1. Caplan

    Cierto lo de la dualidad Ortega Y gasset, aúnque estimo habría conflictos estilo Jekyll y Hyde, es presumible y aun sabiendo de nuestras imperfecciones, de cara a la galería unas y nuestros interiores a veces están muy desaseados y oscuros.

    Democracia, sistema imperfecto pero el menos malo, Sócrates tuvo que admitir que no podía haber una democracia pura sin una buena educación, este país no tiene precisamente la buena educación entre sus virtudes, hablando siempre de políticos, sobre todo políticos de hucha, de la de cerdito.

    Soraya y su Marianismo que se vayan a la porra y aún nos queda Casado para ver si el PP quiere ser PP o como diría aquel Marx, si no te gusta este PP tengo otros PPs, o como diría aquel Patxi, este es el rastro señores.

  2. Tolodapinza

    Parejas o no, las bicefalias, “dualidades” ─o eso tan cursi que se ha dado en llamar “las diferentes sensibilidades”─ dentro de la maquinaria de los partidos, acaba siendo un problema de digestión. O sea, la tendencia que vence se come a la tendencia que pierde y ya está. La digestión de esa comida puede ser más o menos pesada o flatulenta, pero se termina digiriendo. Ya lo creo que se digiere. Y ya sabemos todos lo que pasa con el producto de la digestión. Se va por el retrete y se tira de la cadena.

    Que se lo digan a los felipistas del PSOE cuando llegó Zapatero al mando de los socialistas. Eliminó absolutamente a todo el sector proclive al PSOE “clásico” para poner a sus Pepiños y a sus Pajines. El único del plan antiguo que se salvó fue Maquiavelín Rubalcaba, pero ese estaba hecho de amianto. Incombustible.

    Otrosí en el famoso congreso del PP en Valencia. Muchas sonrisas en el escenario, pero en menos de lo que canta una piedra Rajoy fulminó no sólo a su rival, Esperanza Aguirre, sino a todos los que la apoyaron, que no eran otra cosa que aznaristas “in pectore”, empezando por la propia Espe.

    O, por no remontarnos tan atrás, que se lo digan a los “errejonistas” que hace bien poco disputaban a los “iglesistas” el liderazgo de Podemos.

    Si todos los vencedores, siempre, siempre, siempre, han elegido para su escudería a los suyos y han mandado al triste paredón del teléfono que ya no suena a los del equipo rival, ¿de qué nos sorprendemos ahora?

  3. Ramón

    Cuanto bien se haría al país con lo de dos personas distintas en un solo Dios verdadero, aunque la biblia hable de tres.

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