Nace el casadismo

Se acabó el ínterin

Hay que felicitar muy sinceramente al PP. Si con la elección de Pablo Casado ha conseguido desbaratar a la candidata de los medios menos afines a ese partido, si ha destrozado una vez más las predicciones de Zapatero, si ha conseguido que personajes tan nefastos como Monedero y Echenique se levanten de las patas de atrás y si además ha conseguido que la primera reacción de Ciudadanos, la de José Manuel Villegas, sea de fiera corrupia, es señal de que han acertado.

La percepción a las once la mañana, cuando los dos habían terminado sus discursos era que Casado se sentía presidente y que sus palabras, eran más propias de un recién elegido que de un candidato.

Los discursos poco pudieron influir. Se supone que a esas alturas casi todos ya sabían a quién iban a votar, pero aún así, con tal de que hubiese uno solo sumido en la duda, los aspirantes debían ir a por él. Y entonces fue cuando ganó Casado.

Ese compromisario que quedaba, ese verso suelto de la indefinición, se lo ganó él. Y con ése, todos los demás, porque el PP, al margen de los gritos en el cielo que lanzaron y lanzarán sus rivales, lo que necesita es un chute en vena de ánimo y ése se lo dio Casado.

¿Que si es derecha? ¡Hombre, claro! No pretenderán ustedes que sea izquierda. Sobrados estamos. Sobre todo de esa izquierda de chalet, piscina y avión oficial para ver a The Killers, que vaya nombrecito. ¿Qué es? ¿Un homenaje a la eutanasia?

Al PSOE le gustaba más Soraya. El partido rival no suele escoger la mejor opción para su contrincante, sino la que menos resistencia ofrezca a la hora de medirse ambos. Es lógico. ¿Contra quién quiere usted enfrentarse en el ring? ¿Contra Hércules Cortés, o contra Luis Escobar, marqués de Leguineche? Contra Leguineche, claro, que le soplas y recula.

Nace el casadismo. Es 26 años más joven y tiene ganas.

3 Comentarios a “Nace el casadismo”

  1. M.

    Cora, te dejo las reflexiones de dos articulistas de El Confidencial, que no creo que sea precisamente el diario Granma.

    ” Basta abstraernos durante un momento y plantear así la pregunta: ¿elegiría usted a una mujer, Abogado del Estado y vicepresidenta durante siete años? ¿O a un joven sin ninguna experiencia de gestión, sin otra profesión que su propia carrera política y con la sombra de una imputación judicial?”

    “Traten de explicar a un observador extranjero que un partido arrasado por la corrupción como el PP asume el riesgo de entregarse a alguien que aún tiene pendiente un vidrioso marrón personal.”

    Y añado yo, de la mano en primera línea de un exministro que tuvo que dimitir por estar vinculado a una red de sociedades en paraísos fiscales.

    Mi reflexión como socialdemócrata moderado (con la edad cada vez más): en este momento no me levantaría del sofá para votar en unas elecciones generales con el propósito de evitar que Soraya Sáenz de Santamaría fuese Presidenta del Gobierno, pero sí, desde luego, para bloquear el acceso de Pablo Casado. Me chirría demasiado su discurso. Y creo que no solo a mí, las encuestas se equivocan pero no tanto, y la de Sondaxe referida a votantes gallegos le daba 30 puntos de ventaja a Sáenz de Santamaría sobre Casado en preferencia de los electores. Diferencia que se mantenía si se acotaba a votantes del PP.

    Hay demasiada distancia ideológica entre los militantes del PP y el votante medio de ese partido, mucho más pragmático que programático y doctrinario y únicamente hay que salir a la calle para percibirlo.
    Desde mi punto de vista los 1700 compromisarios han cometido un error histórico de imprevisibles consecuencias, en el pecado llevan la penitencia. El primer capítulo, el día 3 de agosto en el Juzgado de Instrucción Número 51 de Madrid. Vienen curvas.

  2. Tolodapinza

    En mi opinión, el PP de los últimos (¿diez, doce?) años era un partido acomplejado. Lo harían ─y lo hicieron, vaya si lo hicieron─ todo con tal de que nadie pudiera llamarles “la derechona”. Por ese motivo, y también por el tancredismo enfermizo de Don Mariano, se plegó o se “adaptó” a acciones políticas que en ningún caso pudieron ser del agrado de sus votantes.

    En el caso de Doña Soraya, se dejó mojar la oreja torpemente en sus “dialogantes conversaciones” con Junqueras, cuando era vicepresidente de la Generalidad, mientras éste ya maquinaba junto con los suyos la movida insurreccional que luego padecimos todos. Menuda abogada del estado que sólo sirvió para llevarles el botijo a los secesionistas…

    En fin, Casado obviamente es una incógnita, pero al menos apeló en su discurso a tener una actitud sin ambigüedades, y eso creo que pudo seducir al auditorio. ¡Que son gente de derechas, caramba, y de eso no hay que avergonzarse! ¿A qué aspiraban los críticos de Casado, a que saliera elegido un Viyuela o un Bardem?

  3. rois luaces

    Impecable M. explicando las líneas básicas de la política de “todos contra”

Comenta