Albor y Barreiro

La crónica de los hechos

El necrológico no es un género que me entusiasme. Las muertes cercanas condicionan las opiniones y adulteran los análisis por imparciales que se pretendan.

Digamos cuanto antes lo elemental. Albor era un caballero, un pedazo de paz y una buena persona. Todo junto.

¿A dónde irá éste?, pensará a estas alturas algún lector. Cuando se lanzan tantos piropos es porque después desenvaina el cuchillo. No, ni mucho menos; pero sí es cierto que durante un año y pico, entre 1989 y 1990, no hice otra cosa que destripar a Fernández Albor en busca de las razones que habían llevado a Xosé Luís Barreiro a actuar como actuó, sin conformarme con la explicación que dieron Iglesias Corral y Luciano Asorey, es decir, el clásico ´pasou o que pasou´.

El resultado es un libro de 400 páginas que no voy a resumir aquí, entre otras razones, porque no se puede y porque está hecho para que los gallegos conozcan aquel episodio a fondo, para que les sirva de experiencia y para que no se conformen con leer a Iglesias Corral y pensar que ya sabe ´o que pasou´.

Albor no sale bien parado en el libro, por lo cual algunos pensaron que Barreiro me había secuestrado, engatusado o drogado como a algunos conselleiros, pero la explicación no viene por ahí.

Llegado el momento del golpe _ otro capítulo son las causas que lo motivan _, Albor se conduce de acuerdo con las instrucciones de uso, y quien da juego, argumentos, chicha y salsa periodística es Barreiro.

Es como un golpe al Banco de España, con perdón. La historia interesante será contarlo desde el punto de vista de los atracadores. Lo que haga en esos momentos el gobernador del banco es muy aburrido.

A Barreiro contra Barreiro le pasó algo de eso. No es que Xosé Luis fuese un atracador, pero sí era el que tenía un guión más movido. Y al centenario don Gerardo, la admiración de siempre.

2 Comentarios a “Albor y Barreiro”

  1. Caplan

    Las glosas inevitablemente siempre se dirigen a un … pero, no gindo, manzano, cerezo , a un pero y es que claros y sombras es lo auténtico, lo normal, lo humano. Cuando alguien va de chulo por la vida, de perfecto Petronio de todo es que no lo es, cuando los demás se lo dicen es que son pelotas y cuando somos de carne y de hueso y otros elementos es que … somos humanos, como dijo aquel; humano demasiado humano.

    Aquí no se salva ni dios, ni la madre Celestina y menos la de Calcuta, Buda era raro raro, Socrates de coña, los presidentes americanos unos rufianes casi todos, lo reyes españoles una chusma de la hostia, los de Podemos dicen, ellos mismos que son cojonudos y tienen el Arca, los del Psoe nos libre dios , los del PP , jóchupas que los conozco un poco y se salvan pocos, Gerardo, Gerardo, Gerardo… RIP.

  2. Tolodapinza

    ¡Ah, las trifulcas intestinas de los partidos políticos y/o de los gobiernos de coalición, qué gran semillero de novelas de intriga y misterio!

    Hasta donde se le alcanza a mi conocimiento, el señor Fernández Albor fue un personaje moderado y moderador en aquellos tiempos bastante convulsos.

    Que descanse en paz.

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