Eutanasia cultural

_Yo era hombre, pero lo fui dejando.

A fuerza de repetirlas con distintas entonaciones y en distintos ambientes nos acostumbran a admitir ciertos latiguillos como axiomas inamovibles.

Son descubrimientos de la filosofía moderna que tienen su origen en los Pegamoides, se acrecientan con Rodolfo Chikilicuatre y se solidifican en twitter.

Torrente y otras eminencias les han sacado mucho partido y hay partidos que tratan de sacarles eminencias, pero ante un somero análisis epidérmico se escagarrucian por la pata abajo.

Uno de los más insistentes en los últimos tiempos se formula asi: “A mí nadie me tiene que decir lo que debo hacer o dejar de hacer”, versión extendida del “a quién le importa”, por lo que casi podemos considerarlo un tratado de lo largo que es.

Bueno, pues a poco que se fijen en el calado del aforismo se darán cuenta de inmediato que resume, sintetiza y condensa el mandato: Fuera la educación de nuestras vidas. Y no digo yo que no sea una bonita manera de acabar la comedia humana con esa especie de eutanasia cultural en la que todos nos volvemos moscas.

Las dos eutanasias, la corporal y la mental, están emparentadas con el derecho a decidir, que es otra de estas nubes tóxicas que nos sobrevuelan a diario con apariencia de verdades reveladas que disimulan su verdadera esencia de chorradas manifiestas.

La publicidad también colabora lo suyo, no crean. Eso de que tengas la posibilidad de disfrutar un mundo de sensaciones si compras una ridícula sopa de sobre, o por el contrario lleves una vida arrastrada con la sopa de la competencia hace mella en cualquier cerebro despistado. Tú decides. Infierno sopero o paraíso caldoso.

Miren. En educación, filosofía y sopas procuren decidir por mí, porque no me salen nada más que tonterías.

2 Comentarios a “Eutanasia cultural”

  1. Caplan

    Este tiempo es el tiempo de los altavoces, incluso yo utilizo altavoces para hacerme leer, no ver ni oir e incluso apenas tenerme en cuenta, aporto granitos de arena aquí y allá y procuro hacerme entender y entender a los demas. Dicho lo anterior he de decir que es gran mayoría la que tiene una edad mental e intelectual que tiempos atrás era casi de castas, hoy es mucha cantidad y calidad, la internet lo ha hecho posible.

    Imposible a la fuerza, yo ni la considero, erradicar los malos modos y las faltas educacionales o el rigor de una argumentación pero a pesar de estas faltas todo es mejor, para mi es un sueño hecho realidad leer no solo a los mas intelectuales sino a todos, separo paja de grano y es tan fácil y conveniente que lo practico automáticamente, me divierten hasta los correctores ortográficos, refrescan un montón.

    Huyo como si del demonio se tratase de frases hechas, esta es una licencia, y trato de reflexionar los tópicos y consabidos refranes los discrepo y cuestiono, lo que no entra en mis tragaderas racionales lo pongo a prueba.

  2. Tolodapinza

    No termino de comprender el sentido del texto que hoy nos ha brindado el Sr. De Cora. Puede ser que yo tenga hoy el día obtuso, cosa harto frecuente por otra parte. También puede ser que su fino instinto para la ironía sea demasiado sutil para mi pedestre cerebro.

    No sé si se refiere a la educación entendida como urbanidad (de la que tan crecientemente carentes andamos todos), o entendida como formación pedagógica y escolástica del alumnado (también mucho más superficial de lo que debería).

    A ver si algún lector más avispado que yo me revela por dónde deben ir los tiros.

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