Nube Roja y Torra Sentado

No todos tienen buena opinión de las veguerías

El supremacista Torra y el sobrevenido Sánchez se van a entrevistar el lunes y basta esa cita para que se escuchen loas alborozadas sobre la nueva política y lo bien que nos va a ir ahora.

Que se sepa, la nueva política afecta únicamente a una de las partes, la del Gobierno de España, porque la otra sigue erre que erre en sus mismos planteamientos. ¿Cuál es entonces el mensaje?

Muy sencillo, Rajoy lo estaba haciendo mal con tanta insistencia en la ley. Y en cambio, ellos eran unos fenómenos de la política, porque su matraca consistía en todo lo contrario, es decir, en incumplir la ley a manos llenas.

Pero ahora ya ha llegado a la Moncloa alguien capaz de comprenderlos, de forma y manera que quien ha movido ficha es la parte que defendía la ley. Sencillamente fabuloso.

Ayer escuché a una reconocida periodista decir que el mero hecho de ver a los dos presidentes juntos, de igual a igual, era algo así como un corrimiento de tierras, el orgasmo de la Noguera Ribagorzana, o una nueva conjunción planetaria de ésas que deslumbran con tal fulgor que no se ve un pimiento.

Por supuesto, Nube Roja, el gran jefe de las tribus sioux, no le dirá a Torra Sentado que puede hacer su referéndum dentro de pocas lunas, como es su deseo, sino: “Estate por ahí que xa te chamarei”. Y añadirá: “Te vamos a reconocer las veguerías, que eso siempre, calma mucho. Lo de los presos, ya va muy bien, y también os caerá alguna otra cosilla por ahí que ya pacté anteriormente. De momento, salgamos de aquí para hacernos una buena foto y que rabien algunos al ver qué bien me bajo los pantalones, casi sin enseñar molla”.

Y los dos jefes indios, en igualdad de condiciones, se darán la mano a la entrada de la tienda, aunque no puedan fumar la pipa de la paz porque está prohibidísimo echar humo. No así la unidad del Estado, que eso está en almoneda.

Un comentario a “Nube Roja y Torra Sentado”

  1. Tolodapinza

    A ver, el clamor de indignación ha subido hasta el cielo por el traslado de los políticos presos a Cataluña. Vale, damos por bueno el clamor.

    Pero mientras sólo sea eso, no hay que acelerarse. Es todo postureo para la foto.

    No están en una cárcel madrileña sino en una cárcel catalana. Pero en una cárcel. Dentro de una celda. Nada ha cambiado.

    Al menos hasta ahora.

Comenta