Animaliños

Entre esto y lo del domingo solo hay centímetros de diferencia

Hubo gente de carne rancia, atocinada, de colmillo torcido o de la cáscara amarga que se alegró de la eliminación de España, no por razones futbolísticas, sino políticas.

A falta de mayores luces en sus mezquinos pensamientos dedujeron que yéndole mal a la Selección Español de Fútbol _ tócate las pelotas _, les podía venir bien a ellos, porque son independentistas, o sea, que aún no saben bien lo que son, ni lo que quieren ser.

Para que se produzca este curioso fenómeno de autodestrucción son necesarias condiciones de frustración interna y de bajeza intelectual muy marcadas, pues al tiempo que te rebajas tú mismo en una confusión mental propia de los grillos, reduces todas tus aspiraciones a unas patadas mejor dadas que otras y conviertes el independentismo a un capricho de camisetas infantil y pueblerino.

¿Qué habrán pensado estos mismo individuos cuando España fue campeona del Mundo? Tuvieron que estar en coma, con gotero y a base de un puré de tranquilizantes. Si su alegría de este domingo es coherente con algo, aquello de Sudáfrica tuvo que ser como el azote de malaria que acabó con Tutankamón y con miles de egipcios. Unas fiebres, un sudor frío, unos delirios… ¡y no va uno del Barça y mete el gol…!

Estos enanos mentales que afloran representan a otros muchos que no lo hacen, pero que se frotan las manos cuando escuchan lo mal que les va a ir en asuntos económicos, pues si con ello le va mal a España, su alegría es inmensa.

En serio. Esto es un tema preocupante porque parece contagioso. A lo mejor no es a través de la saliva, ni por otros flujos corporales, pero quizá tengan mucho que ver las ondas hertzianas, que son las que quiere controlar todo el mundo para colar por ellas su paparrucha ideológica.

Como dice la sentencia popular, lo peor de la ignorancia es que si se prolonga, coge confianza y arraiga.

2 Comentarios a “Animaliños”

  1. forneas

    ¡Bienvenido! En mi modesta opinión, la culpa de todo lo que nos pasa (y nos pasan muchas cosas) posiblemente se deba a las ondas gravitacionales que tanto han asustado a los científicos en la actualidad.

  2. Tolodapinza

    Hombre, tendremos que reconocer de alguna forma que el juego de la selección española de fútbol aburre hasta a las ovejas. Es un balonmano eterno, eterrrrnooo, de pases y pasecitos, al compañero que está a cinco metros de distancia, hacia atrás, en horizontal, y vuelta a empezar…

    Con mucha guasa y mucha razón, se ha popularizado el dicho de que hemos pasado del “tikitaka” al “gilitaka”. Por Dios, qué juego plúmbeo.

    En el partido de nuestra despedida, contra Rusia, nuestros jugadores sumaron setecientos pases entre ellos… y tres tiros a portería.

    ¡Vamos, anda! Para eso bien regresados a casa están (y las primas que nos ahorramos).

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