¡Es la guerra!

No recuerdo, ni en la experiencia vivida, ni en la leída, un caso como el del candidato Torra y su opositora Arrimadas. Un caso en el que el candidato no pronuncia ni una sola frase sobre su plan de gobierno y la oposición le enumera, una por una, las vías por donde la nave que pretende capitanear hace aguas para hundirse irremediablemente en la ruina a donde conduce su derrotero.

Nunca se ha visto de forma tal palmaria en una tribuna de oradores la diferencia entre belicismo y pacifismo. Entre confrontación y administración.

El candidato no oculta su condición de sicario y expresa su mandato sin ambages ni maquillajes. Nada me importa que no sea la independencia. Que se echen cuerpo a tierra los catalanes porque vienen los suyos.

Ya puede caerse el techo de los quirófanos sobre los epiplones abiertos de los pacientes, ya pueden los niños aprender las gestas de sus mayores en galpones provisionales, huir las empresas o espantarse los inversores. Nada importa al candidato, salvo la zanahoria colgada frente a los ojos del burro para que piense que algún día la podrá alcanzar, sin saber que mañana y pasado estará a la misma distancia.

Arrimadas le ha cantado a Torra las verdades del barquero, pero es un ejercicio inútil. Ya se lo había advertido él. Su promesa a la hora de hacerse con los mandos de la barca contiene tres actuaciones fundamentales, follón, miseria e incumplimiento. Es la guerra. Gobernar la paz es muy complicado, pero la guerra es unidireccional y monotemática.

Por eso se apela al nacionalismo, a la defensa de la tierra frente a un hipotético enemigo invasor, de raza magrebí, mandíbula más prominente, pelo rizo y piel oscura, detalles todos ellos que componen el ideario de este caudillo racista de poca monta llamado Torra, al que le vemos golpear tambores de guerra.

3 Comentarios a “¡Es la guerra!”

  1. Siglo XXI

    Cualquier imbecil descerebrado puede ser Presidente de la Generalitat.
    Y eso que los catalanes separatistas son por lo visto una raza superior.
    Nos lo dicen todos los días a todas las horas.
    Aviados vamos.

  2. Tolodapinza

    Mira que se lo está poniendo fácil el Torra este a Rajoy…

    Pero Rajoy no es uno al que le den ventoleras radicalistas. Es lento, calmoso y pactista; sobre todo pactista con los otros dos grandes grupos: PSOE y Ciudadanos.

    Ya desde la aplicación del 155 en Octubre pasado muchos le han reprochado a Rajoy que haya sido un “155 blandiblú”. Pero el gentío tiene muy mala memoria. Aquel 155 fue “blandiblú” porque así se lo exigieron Sánchez y Rivera, y porque Rajoy deseaba a toda costa la cooperación de éstos y que fuera una acción conjunta en vez de una decisión individual suya; que no se diga que él no ama el consenso.

    Tengamos muy en cuenta que el PP en general, y muy particularmente Rajoy, tienen un terror cerval a que puedan llamarles dictatoriales o fachas, huy, eso sí que no. Cualquier cosa antes que tamaña afrenta.

    En consecuencia, señoras y señores, todavía hemos de ver (para nuestro pesar) recurrentes escenas en las que los Puchimones, los Torra y “losquesean” del independentismo, le orinen en la boca a Rajoy y éste diga ─tras luenga cavilación─ que no es lo que parece sino que es néctar con un retrogusto a madera, frutos secos y frambuesa confitada.

  3. MIRANDA

    Como Pujol nombró a Mas, y Mas a Puchimon, Puchimón designa a QuimTorra, para presidir la Dedocracia catalanista
    Y como J.L.Moreno manejaba a Monchito Y M. Carmen a Dª Rogelia, Puchimon pretende seguir gobernando por boca del pelele Torra, ChisTorra.

    Queríamos creer que un presidente no golpista, no envenenado de radicalismo , vendría a serenar, a apaciguar, y resulta que la Generalidad queda en manos de un megalómano supremacista , sin experiencia política pero experto en agitación antiespañolista desde el puticlub de Omnium, donde no ha dejado de manillar por el procès sedicioso.

    Un insultador compulsivo que asegura que los españoles somos “ladrones, fascistas, repulsivos y patéticos”, entre otros vómitos racistas que dicen mucho de sus propios complejos, viendo su cara de merluzo con toque de batracio, y el aire menestral de su familia.

    ChisTorra se ha estrenado con un desafío al Estado de Derecho, con un proyecto republicano que exigirá un segundo golpe de Estado, desplegando todo un arsenal delictivo, por ilegal e inconstitucional. Procés a tope, república a machete y provisionalidad porque el One está fugado y lo supervisará todo via plasma.

    De proyectos para reconducir la situación, para resolver los problemas de los catalanes, económicos, empresariales, educativos, sanitarios, para devolverles la paz y el bienestar, res de res. De la situación delirante del grueso de catalanes que se sienten y saben españoles, ni palabra. De las empresas en fuga, rien de rien.

    Mientras la brillante y pragmática Arrimadas habla de administrar, el Monchito de Puchimon se ciñe al independentismo como monotema, faro y guía, al menos hasta que su jefe tome el mando real, y tome otras decisiones.

    No cabe una situación más surrealista, desestabilizadora, paralizante y conflictiva para la gestión de la Comunidad que se decía motor de las Españas.

    ¿Va a seguir tolerando el Gobierno español el desafío y los desplantes públicos en el futuro? ¿Va a dejar abandonados a los españoles-catalanes en mano de estos salvapatrias casposos y abducidos?
    ¿Hará lo mismo pasadomañana, cuando se reproduzca la situación en las Vascongadas?

    ¿Hay alguien ahí, Marianico ?

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