El rito canoro

No sin mi disfraz

Yo no sé si Amaia y Albert son un torpedo subvencionado por el Club Bilderberg para acabar con el estado español, pero sería una operación barata porque no hay nada tan disolvente como mezclar música, tontería y sonrisas perpetuas de contenido ambiguo.

Nos han acostumbrado a sospechar de nuestra sombra y el resultado es que escapamos de las bombillas para no proyectarla.

Con el Club Bilderberg siempre hacemos un razonamiento muy curioso. Al comprobar que los políticos españoles de todos los colores asisten a sus reuniones, deducimos, ¿ves? Están ahí para que después se apliquen aquí sus acuerdos. Pero como también están los de otros países, no pensamos lo mismo de ellos.

¿Entonces solo somos pazguatos los españoles, o solo les interesa la Costa del Sol, o es que empiezan con nosotros y ya irán llegando al resto?

Nunca fue tan difícil ver una final de Eurovisión. Sabías que prima la mujer barbuda frente a las muñecas de cera; los trolls del Averno frente a Nuestro Pequeño Mundo; las cantantes del tercer sexo frente a las inglesitas descalzas; las familias desestructuradas frente a Mocedades, pero mandamos a una parejita de mierda _ ellos se han querido definir así _, para luchar contra el bloque eslavo, el balcánico y las feroces tribus de centroeuropa.

No nos vamos a comer un colín, decían. Y el listo añadía, salvo que esté detrás el Club Bilderberg. Carajo. Esto de las cancionetas se está poniendo interesante. La Macedoní, guan puan. La Macedonia, un punto.

Creo que ni siquiera los cuentan así. Se han perdido hasta las formas.

Íñigo, esto es un desastre. No te has perdido nada. Ponte el vídeo de Massiel, o el de Udo Jürgens y te pasas tan ricamente la noche.

Aquí compiten los del Club Bildeberg con una canción muy mala del lado cursi de la fuerza.

2 Comentarios a “El rito canoro”

  1. MIRANDA

    No creo que la ingenieria politica, cultural, social de clanes de poder como el Bilderberg, que según parece pretenden algo tan contradictorio como conseguir una España federal, un puzzle de naciones, empezando por Cataluña, y a la vez forjar una superpotencia mundial para plantar cara a la Rusia putinesca.

    ¿En qué quedamos, amiguiños? O volvemos a los reinos de Taifas que pretenden catalanes y vascos, o avanzamos hacia la globalización y la desaparición de fronteras y pasaportes. Porque las dos cosas no parecen compatibles.

    Lo que no debe interesar nadita a los Bilderberg es la pareja de almibarados y cursis tortolitos que, con una canción cansinamente pastelera representaron a la España que dicen despreciar, quedando entre los colistas del festival de la canción Europea.

    Es la primera vez en que una gran mayoría de españoles se alegraron del fracaso de sus representantes. No se recuerda un rechazo parecido. Muchos, ni siquiera enchufaron la tele por no verlos .
    Hay que ser tontolabas para granjearse así, gratuita e innecesariamente, la hostilidad de sus paisanos, que no parecen muy proclives a jalearlos en su futura carrera profesional, si la hubiere.

    Comparado con anteriores ediciones, el festival resultó demasiado ruidoso, luminotécnico, colorista, excéntrico si se quiere. O quizá fue el formato de la retransmisión, con flashes de los fans armando bulla….En fin, y eso que no lo ví, que si llego a seguirlo…..

  2. Tolodapinza

    Yo casi que estoy pensando que España manda cada año a ese festival a los representantes más modorros e inadecuados, precisamente para ahorrarse los costes furibundos que, a la nación que gana, le ocasiona organizar el festival del año siguiente.

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