El miedo ambiente

Usted sin miedo, señora

En uno de esos vídeochistes que nos cruzamos a diario sin saber si son despieces de telediarios o entretenimientos del niño de los vecinos, me llegó hace días la imagen de una señora entrada en años y de lazo amarillo que supuestamente contesta a una reportera diciendo “Yo soy independentista… total”. Así, con paradinha.

Luego la periodista le pregunta con esa campechanía con la que hoy se despacha al personal: “¿De dónde eres?” Y la mujer responde al instante y con gran orgullo: “De Albacete”.

El resultado es graciocísimo, pero no me atrevería a decir si es ensayado, espontáneo o de cámara. Da igual, porque lo cierto es que habrá señoras de Albacete que se declaren independentistas total. Y pueden serlo, por supuesto. Aquí, menos algo que suene a serio, te puedes declarar cualquier cosa.

Por ejemplo, a esta misma señora, si se le ocurre decir que es ama de casa, la crujen. ¡Cosa más antigua, carca y reaccionaria! Pero independentista, mola. Qué señora más enrollada. Enrollada ¿para qué? ¡Ah! Eso ni se sabe, ni se le espera.

Es una lástima que a continuación no le preguntasen si tenía familia en Albacete y qué opinaban ellos de sus ideas políticas, porque seguramente descubriríamos que la señora se declara favorable a la independencia, como podría declararse adventista del Séptimo Día, en el caso de vivir machacada por una propaganda en esa dirección.

Disponiendo de medios para ello es muy fácil crear el miedo a la discrepancia. Las personas sin recursos intelectuales de los que echar mano se sienten arropados en la masa y así se explica cómo los dictadores más abominables que en el mundo han sido supieron rodearse de un coro de miedosos que gritaron sus nombres para que nadie sospechase de su disidencia, aunque fuesen de Albacete.

Un comentario a “El miedo ambiente”

  1. MIRANDA

    Decía el presidente Tarradellas que un buen catalán tiene que empezar por ser un buen español, y todos conocemos a un montón de catalanes de seu, con muchos apellidos autóctonos, que no quieren oir hablar de independencia.

    Son los xarnegos (así nombrados despectivamente por los catalanes supremacistas, aunque llegaron de toda España para enriquecerlos y hacer grande aquel rincón mediterráneo) los que más reivindican el secesionismo para hacerse perdonar su origen impuro, reafirmarse en su falsa condición catalana, compensar su falta de raices, olvidar que sus mayores le limpiaban las kks a los catalanes, y convencer de su sincera conversión a la causa.

    Y como siempre ocurre, son los conversos los más radicales, Trapero, Rufián… los que hacen más aspavientos de cualquier causa, lastrados por sus complejos. Y los que antes bailaban sevillanas o jotas, ahora solo bailan sardanas.

    La señora de Albacete es una xarnega prototípica, como lo son muchos de los cabecillas indepens, pero como bien dices, es facil coaccionar y amedrentar a los discrepantes . Cuando ves que los amigos y compañeros de trabajo te dan la espalda, los maestros vejan a tus hijos y nietos, te pintarrajean la puerta o el comercio….una prudencia elemental invita a callar y tragar, a perderse entre esa masa borrega que aclamaba a Stalin, a Hitler, a Castro y demás tiranos, incluso aquellos que eran conocedores de sus atropellos.

    Cuando visitas los campos de concentración de Alemania, Polonia, Holanda, etc o las checas y gulags soviéticos (tengo varios masters cifuentinos en este terreno, meu) y piensas en que allí trabajaban y vivía muchos ciudadanos, militares, vigilantes, servicio…, te preguntas con asombro cómo es posible que no trascendieran aquellos crímenes al mundo. Y resulta que era ese miedo a sacar la cabeza de la masa, a significarse fuera del coro del terror el que daba oxígeno a los tiranos, cuyos nombres eran aclamados con más fuerza precisamente por los más enterados del alcance de su maldad.

    Mejor tomárselo a broma, meu.

    https://www.youtube.com/watch?v=O3uEpC7CipY

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