Dejádmelos a mí

Los papeles de Charles Bronson gustaban mucho porque era víctima, juez, fiscal, policía y verdugo, todo en uno y sin juicio

Un letrado habilidoso logra introducir la duda en el curso de una vista y donde había un asesino despiadado a los ojos de la opinión pública, aparece un reo absuelto de toda responsabilidad. Ni un mes de cárcel. Al instante sale libre a la calle.

Ésa es la historia criminal, la base del Derecho, el por qué de los juicios.

De no se así, España entera habría condenado a la Manada desde el momento en que se supo el caso. Era asqueroso y nos daba igual que las atenuantes lo rebajasen en la escala de penas. Que se pudran en la cárcel.

Eso sí. Como me hables de la perpetua revisable, también voy a estar en contra. El caso es indignarse.

No voy a decir que me haya gustado la sentencia, entre otras razones, porque las sentencias no están para satisfacer los gustos de nadie por mucho que unas sean mejor recibidas que otras, claro. Desde fuera nos puede parecer que son duras o blandas de acuerdo con el veredicto que ya hemos alcanzado en nuestro fuero interno, antes incluso de que comiencen las sesiones de la vista.

Normalmente despreciamos todo cuanto sucede en sede judicial porque ni somos juristas, ni conocemos el sumario, ni oímos a los testigos, ni atendemos a los peritos, ni examinamos las pruebas, ni esperamos las conclusiones de las partes, ni nada de nada; simplemente tenemos la intuición de que el acusado es culpable o inocente y con ese bagaje nos movemos para armar cada dos por tres grandes manifestaciones que parecen reclamar viejas leyes ya superadas, como la de Lynch, o la de los taliones, que son los semejantes.

No, no me ha gustado la sentencia, y posiblemente al que la impuso, tampoco. Pero eso no nos justifica, ni al juez, ni a mí, para salir a la calle diciendo que no hay justicia solo porque la revisable nos parece mucho y la que le cae a la Manada, poco.

3 Comentarios a “Dejádmelos a mí”

  1. MIRANDA

    Es obvio que no es posible dictar una sentencia en conciencia sin conocer a fondo todas las circunstancias, Nadie duda de la necesidad de exhaustivas investigaciones antes de dictar el fallo.

    Haber participado como jurado popular, cuando la institución empezó a rodar, me ha persuadido de dos cosas: 1) cuan difícil es establecer sentencia sin conocer todos los pormenores de los implicados y sus circunstancias y 2) si un juez puede equivocarse, un puñado de profanos, en algun caso de escasa formación, difícilmente puede acertar.

    Adelanto esto para dejar claro mi respeto y valoración de la Judicatura,y señalar luego que cinco tipos fornidos dispuestos a violar a una muchacha a la que se han llevado con premeditación, producirían tal indefensión, tal acojone, tal parálisis en esta, tal convicción de que la matarían luego para que no hablase, (caso Diana, Marta y tantísimos otros), como para que ella se dejase hacer, e incluso fingiese desmayarse y hasta gozar de la quíntuple acometida

    La convicción de que aquellas bestias la iban a matar y hacer desaparecer luego, tuvo que ser más fuerte que cualquier otra consideración. No hace falta ser mujer para comprenderlo.

    Y NO RESISTIRSE PARA SEGUIR VIVA NO PUEDE atenuar el castigo que demanda una violación multiple.

  2. Bolita

    Hombre, hay que desahogarse en algún sitio. ¿Sabe cuánto cuesta un diván de psquiatra o un psicólogo?.

    A la hora de echarnos a la calle, especialmente y convenientemente azuzados hacia la incomprensible actitud de uno de los Jueces, olvidamos entre otras cosas que no es sentencia firme y cabe apelación…por ambas partes..

    Ahora bien, no se trata de que guste o no, leyendo la degeneración y sordidez de los tipos, descrita en la sentencia de la pág. 70 a la 81, cuesta asumir esta, por más que se ajuste a Jurisprudencia.

    Porque la interpretación del Auto sobre la falta de intimidación se basa en la jurisprudencia, que exige una violencia específica, sin embargo la violencia es mucho más que la fuerza física, aunque no concurran golpes, amenazas u otros actos de fuerza física, creo que el prevalimiento debería quedar para otros supuestos menos graves, el contexto tan sórdido, que repito, narra la Sentencia en las pág. 70 a la 81 y demás circunstancias del caso, parecen reflejar una intimidación que anula cualquier resistencia.

    En mi opinión, todo acceso carnal no consentido es violencia en sentido general, puede que ahora se cambie el concepto de que la agresión sexual para considerarla violación se añada al otro tipo de violencia específica, porque una superioridad tan manifiesta supone una intimidación real.

    PD.- He empezado a leer su libro, Don José. Felicitaciones por el premio concedido por sus colegas.

  3. Tolodapinza

    Hombre, nueve años de condena no son pocos. Por un homicidio son, creo que diez; y por un asesinato, creo que quince (siempre que no haya agravantes, que incrementan bastante esas penas). Por lo tanto y en comparación con esas otras cifras, los nueve años para estos cafres no parecen ser un castigo leve.

    En todo caso, recursos y contra-recursos haya; que los habrá.

    Pero vamos, la maquinaria justiciero-populista ya está en marcha a toda marcha. No sé para qué queremos tribunales si ya están Ferreras y La Sexta.

    Aunque sería bueno recordar que los jueces no promulgan las leyes sino que las aplican. Los que las promulgan son los políticos (de todos los partidos) en el Congreso de los Diputados. No sé cuándo ni quién promulgó los artículos de la ley que ha servido para enjuiciar a “la manada”, pero si son malos o incompletos ningún partido los ha hecho modificar o mejorar a través de los años.

    Con esta herramienta tienen que cortar los jueces sus veredictos, y si la herramienta está mellada pues corta mal. La culpa no está en los jueces (o quizás no toda) sino en la herramienta, que al parecer es una birria para su uso.

    Post-data: En Alicante ha habido una violación grupal de una docena de moritos a tres chicas de entre 14 y 17 años. Ah, pero ningún colectivo ha llenado las calles enarbolando pancartas vengativas, ni ningún progre de la política ha abierto su boquita, ni ningún Ferreras ha hecho obsesivos programas monográficos. O sea.

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