El perdón

Unos y otros según Mingote

Si un día fuimos ETA, hoy trataríamos de salvar en parte el tiempo dedicado a jugar sucio. Fueron tantos años con el discurso invertido que no les sale conforme a derecho ni queriendo.

Además hay muchos flecos pendientes y pretenden ganarlos todos. Acercar a los presos, dejar los asesinatos sin resolver y la impunidad. Ésas son sus razones para mantener la dicotomía. A un lado estaban ellos y al otro, nosotros. Cierto, hubo víctimas inocentes en el medio por las que pedimos perdón.

Peros todos sabemos que no fue así y que si se pretende contar la historia a partir de ese planteamiento estará condenada a que nadie la reconozca, porque aunque las guerras las cuenten los ganadores y lo hagan mal, nada garantiza que haciéndolo los perdedores se consiga un relato perfectamente estructurado, sino que se cometerán los mismos errores con distintos protagonistas.

Por otra parte, está tan reciente la herida que es imposible verle las cicatrices. Hay muchas familias destrozadas por crímenes sin resolver, y si todavía cuesta trabajo asomarse al 39 sin padecer el vértigo de la sangre; si el 14 de abril o el 18 de julio son fechas que levantan pasiones enfrentadas y se mantienen al menos dos maneras de analizarlas cada una de ellas, a los años del plomo del País Vasco les falta mucho tiempo para que no tiemblen las letras, salvo que hagas como Aramburu y cuentes una historia con dos caras.

Sin ser sangrante, la herida de Cataluña se está contando también hoy desde dos trincheras que parecen irreconciliables. En los tres casos siempre hay una parte que se rebela frente a lo establecido. Lo curioso es que cuando unos lo llaman golpismo, los otros lo consideran patriotismo, y viceversa.

Por eso ETA jamás va a pedir perdón.

3 Comentarios a “El perdón”

  1. Aureliano Buendía

    De acuerdo en casi todo, Cora.

    La “cuestión vasca” no puede valorarse adecuadamente porque no hay perspectiva, todavía están los muertos demasiado recientes y los presos en la cárcel. Pasarán décadas antes de que puedan cerrarse (esperemos que no en falso) las heridas.

    De todas formas, hay en tal cuestión un desequilibrio patente: que la historia la escribe (o lo intenta, por lo menos) una de las partes del “conflicto”. Los que están en la tumba, pobres, no dicen ni mu.

    Y lo que resulta lamentable es que quizá en Cataluña se esté gestando un enfrentamiento cuyas consecuencias pueden durar siglos. El español es el único animal que tropieza siete veces en la misma piedra.

  2. MIRANDA

    La banda terrorista ETA pretende que una simple petición de perdón SELECTIVO, a unas víctimas sí, a otras no, tras casi 900 crímenes, unos juzgados, otros impunes cuyos autores siguen en fuga, les va a servir de pasaporte para la absolución

    No es sólo que la petición de perdón de ETA sea una cínica pantomima desprovista de arrepentimiento y sin entrega de armas
    Lo + ESCANDALOSO es que la banda terrorista no ha aclarado los 325 crímenes sin resolver, ni ha dejado de esconder a los huidos, ni ha indemnizado a las víctimas, todo lo cual pretende hacerse perdonar con este gesto hipócrita , auténtica burla al Estado de derecho, a las víctimas y españoles en general.

    Además de salirles barato el mat r- algunos pagaron un año de cárcel por asesinato- suena a burla que pidan un perdón falsario que no merecen ni tendrán jamás.
    Y lo más triste y grave, además de los homenajes a criminales por parte de sus compinches, de verlos ostentar cargos representativos y ser muy solicitados por los evoles y fans de selfies, es el envenenamiento social -lo que está ya repitiéndose en Cataluña- que sus colaboradores necesarios, incluidos los curas abertzales, han venido sembrando y promoviendo durante décadas, justificando y protegiendo a los etarras, esa “gente maravillosa, empujada al conflicto por razones políticas”, sin mostrar la menor empatía por las víctimas.

    https://www.youtube.com/watch?v=yjvOWEOV3Q0

    No se si el mal del siglo, la cobardía pasiva de la corrección política, el miedo a ofender y crearse enemigos, la tergiversación de la Historia y los hechos….todo eso nos llevará definitivamente al país de nuncajamás, de la mano de Wendy. Si somos más gilís, no nacemos.

  3. Tolodapinza

    Efectivamente, señor Buendía. Los que están en la tumba no pueden opinar, ni mucho menos volver a casa. Ese es el desequilibrio o mejor dicho, la desigualdad, fundamental en toda esta ecuación.

    Los matadores (y también todos sus palmeros, que no se olvide) quieren imponerles a los matados cómo, cuándo y de qué manera debe ser el perdón graciosamente recibido.

    Es, otra vez más, un fatigoso y cruel sarcasmo.

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