Una historia de terror

Véngase con todo su equipo

El frío mañanero comenzaba a ceder en la plaza, antes alameda. Nuestro personaje, hombre mayor, de andar calmo, pero seguro; vestido con ropas de tonos apagados, sube la escalinata que separa la planta baja de la noble y una vez en ella, pregunta por el señor alcalde.

Le informan de que está a punto de llegar, y cuando lo hace, el visitante se entera, como el resto de los presentes, de que la autoridad local viene de realizar unas cuantas compras, todas ellas a muy buen precio, inferior al que se supone acorde con las calidades adquiridas.

Alguien habla por teléfono sobre unas albóndigas que ha preparado el día anterior para comer hoy. Solo falta comprar pan y todo estará listo.

De repente la atención se fija en el visitante, que comenzaba a sentirse un tanto incómodo en medio de aquella algarabía cotidiana.

_ ¿Y usted qué desea?

_ Pues mire, venía a hablar con usted porque nuestra intención es montar una empresa dentro del término municipal que daría empleo a unos seiscientos trabajadores. Dadas sus características, me gustaría saber qué tipo de ayudas y facilidades me podrían ofrecer, con quién me entrevisto, en fin… lo propio en estos casos.

La respuesta que obtiene es demoledora y causa estragos en el ánimo del empresario.

_ ¡Uy, uy, uy! Para esas cosas, hasta el mes que viene, nada de nada.

El visitante permanece unos segundos sin articular palabra, paralizado por el terror y sin saber cómo reaccionar ante aquel aldabonazo. Al final se le ocurre una fórmula socorrida y dice:

_Adiós, buenos días.

El hombre recoge su proyecto, su empresa y sus empleos y se desplaza con ellos a Oporto, donde es magníficamente recibido por el alcalde y su equipo, instalando allí una industria, que si hace siete u ocho años tenía 600 trabajadores, hoy pasa de los 900. Colorín, colorado.

2 Comentarios a “Una historia de terror”

  1. Tolodapinza

    Si el suceso es cierto (y si lo publica el Sr. De Cora negro sobre blanco lo debe ser) hay para llamarle pasmón, vago y cretino al alcalde que emplazó al solicitante “ad calendas graecas”.

    Si venía a sacar del paro a seiscientas personas creo que era bastante motivo para oírle. Fueran cuales fueran las dificultades y condicionantes burocráticos y administrativos, que es muy posible que los hubiera, pienso yo que lo mínimo habría sido hacer pasar al solicitante al despacho, escucharle contar todos los detalles del proyecto y explicarle cortésmente y con tacto los motivos de la demora en darle curso a lo que pedía. Vamos, atenderle, en pocas palabras.

    En fin, lo que siempre se ha dado en llamar educación y buena crianza.

  2. MIRANDA

    No diré que me sorprenda la torpe gestión de los intereses de los ciudadanos que describes. Apuesto que habrá habido otras muchas ocasiones en que se pudo fortalecer y mejorar la feble trama empresarial de la ciudad, pero el desinterés, la ignorancia o la natural torpeza de los gestores ha perdido brillantes oportunidades para la sociedad lucense.

    Debería exigirse a los empleados públicos una formación consistente, una experiencia contrastada, una entrega total, un interés superlativo, y sin embargo, comprobamos a diario que la gran mayoría de ellos ha llegado a la gestión pública para garantizarse un jugoso modus-vivendi, además de horarios flexibles, dietas, viajes y otras prebendas.

    Claro que como el dinero público no tiene dueño, no es de nadie, rara vez se les piden cuentas por el despilfarro y las derramas innecesarias, y mucho menos ellos las rinden o reintegran a las arcas el dinero mal gastado.

    Me sentiría aliviada si viese en el Gobierno, esto o cualquier otro, la más mínima intención de poner coto y recorte al exceso de políticos y funcionarios que triplica el de otros países más ricos que el nuestro. Ni se ve ni se espera tanto sentidiño. Al revés. Cada cual coloca a todos los suyos, y cuando salen de una pola, saltan a otra de forma que jamás quedan al descubierto.

    Estoy convencida de que hay mil formas de SIMPLIFICAR Y ALIGERAR la insoportable burocracia que padecemos, como también hay duplicidades innecesarias, e Instituciones ancestrales totalmente inútiles. Pero no. Señalan los problemas, que si la deuda cuantiosa, que si el riesgo para los pensionistas…y no dicen nada de meter la tijera y cortar por lo sano, como haría cualquier ama de casa a la que no le llega el sueldo a fin de mes.

    Cada vez que suenan campanas electorales, multiplicadas por las de todas las CCAA, nos echamos a temblar con la derrama cuantiosa…Luego vemos los escaños vacíos, en Santiago, en Madrid, en Bruselas, o los pájaros estos dormitando o jugueteando con la tableta ,y extendemos una vista general al Senado, las diputaciones, los concellos, las juntas… y multiplicamos hasta llegar al medio millón de individuos que nos parasitan, simplemente porque ningún gobierno pasado, presente o futuro va a mover un dedo para acometer recortes en bien de los españoles y su futuro…..si eso va en detrimento de sus votos.
    Y así todo….Venga, Boss, vámonos a Oporto también. Ay, Portugal, por qué te quiero tantooooo.

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