El dedo meñique

Mortadelo también persiguió invasores

Desde que la CUP obliga al relevo de Mas por Puigdemont, si no antes, el ejercicio diario que consiste en ponerse delante de la página en blanco para escribir la columna va precedido en mi caso de una reflexión más o menos fugaz: “Hoy no hablo de Cataluña”. Lo juro.

Ahora bien, tan cierto como eso, es que la incumplo de forma sistemática con regularidad prusiana. No hace falta demostrarlo. Salta a la vista.

Me consuela comprobar que no soy el único, pero al mismo tiempo esa coincidencia es motivo de nuevas preocupaciones. ¿Estaremos siendo víctimas de una colonización por esporas procedentes de alguna granja experimental con destino a una catalanización global? Nunca se sabe hasta dónde pueden llegar hoy los científicos locos.

Algo así debieron pensar los impulsores de Tabarnia. Contra el peligro de una contaminación químico-biológica como la vista tantas veces en el cine, se opone la vacuna de un radical humorismo que nos ampare de caer en esa marmita de extraña pócima de donde parecen haber bebido todos.

El otro día Julio Somoano llevó a tres o cuatro de ellos a su debate en la 1 _ a saber para qué _, y escuchándolos daba la sensación _ a mí me la daba _, de que acababan de descender de un platillo volante que los había traído de tierras lejanas donde ni el lenguaje era el mismo. A los conceptos clásicos de ley, justicia y honor, les habían dado la vuelta como a los forros de los abrigos viejos y todo respondía a cánones hasta ahora desconocidos en nuestra civilización.

Sus lazos amarillos eran la marca del pueblo extraterrestre al que pertenecían, y de repente sentí la necesidad de intentar doblarles el dedo meñique, señal inequívoca de estar ante uno de ellos en aquella mítica serie de Los Invasores.

3 Comentarios a “El dedo meñique”

  1. Ramón

    Yo pregunto, no sería posible instalar a los independentistas de las distintas autonomía españolas en la isla de Perejil y que allí se arreglen con toda la industria que puedan generar por su cuenta, puesto que quieren independencia, adelante con ella.

  2. MIRANDA

    En ocasiones veo muertos…..bueno, o estraterrestes desmejorados, y casi es mejor esta hipótesis que suponer que los separatistas toman por imbéciles a sus paisanos.

    Porque ¿cómo se atreven a decir a los catalanes que la economía les va bien, cuando ha estado gestionada por absolutos ignorantes en la materia,tipo Junqueras, el economicida al que Rufian se atreve a calificar de gran benefactor ?

    No hace falta recurrir a los miles de empresas que han tramitado el traslado de su sede fuera de Cataluña, porque la debacle económica provocada por el procês separatista es incontenible y canta ya la Traviata. Aunque Marta Rovira solo acepta “un cierto recelo” en el mundo económico hacia el independentismo. Esta moza también es extraterrestre, boss.

    Si lo que quiere decir es que el cabreo del capital y la empresa puede ser peor, incluso muchisimo peor en Cataluña en el caso de que continue el éxodo, el quebranto y la dualidad virtual puchimónica, ahí podemos estar de acuerdo.

    Imagino que los afectados están en ascuas, esperando que los extraterrestres se olviden de El Fugitivo y los presidiarios, pero sobre todo del procès y las fantasías independentistas, para formar un gobierno con terrícolas normales, seguramente independentistas también, porque son muchos, pero que aparquen el mantra sedicioso, recuperen el léxico y cánones convencionales, y se pongan de acuerdo para gobernar Cataluña en paz, de regreso a la prosperidad. Amén.

  3. Caplan

    Es cierto que nos asustamos ante tanto desvarío o asi lo creemos, le la damos importancia como si fuese un cisne negro, la verdad poseida o un oraculo de un dios cualquiera pero lo cierto es que :

    Esta gente se dedica a ello.

    Tienen cancha y amplificación mediatica como nadie la tiene.
    Llegan a gentes diversas y por simple lógica numerica bastantes les harán caso.

    Es altamente adictiva, contagiosa y se viraliza transmutándose en nuevas cepas.

    El follón esconde todo tipo de intereses aveces contrapuestos, da igual.

    Nos aburren la buenas noticias, algo tiene que convulsionarnos de vez en cuando, pasar un poquitín de miedo sin excesivo peligro, como en las películas.

    Morbo.

    Y esto es tan viejo como cuando Caín y Abel y desde que parió Lucy.

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