Todos contingentes

El alcalde necesario y compañía

Se acerca el día y ERC mueve el velamen para recibir mejor el aire que lo hinche y empuje la navegación.

Hasta ahora su discurso sobre Puigdemont era el mismo que el usado por los aduladores del munícipe de Amanece que no es poco.

_ Alcalde, todos somos contingentes, solo tú eres necesario.

Bueno, pues ya no. Puigdemont ha pasado a ser tan contingente como el resto de la ciudadanía. Ahora ya nadie es imprescindible, como dice Tardá con ese marcado acento del Llobregat, gracias al cual le han dado permiso para hablar a los medios en castellano siempre que quiera,

En vez de la película de Cuerda también podrían haber echado mano de otra cita de los Hermanos Marx y decir con ellos:

_ Éste es nuestro candidato telemático, pero si no les gusta, tenemos más.

Con Mas pasó lo mismo. Cuando la CUP exige su cabeza, se la cortan sin mayores problemas y luego se sacan de la manga al famoso periodista de poblada cabellera. De modo que ahora volverán a cortársela sin ningún miramiento, como ya hacen en el carnaval de Cádiz.

El objetivo es la independencia. El resto es contingente. La sanidad, la educación, el sentido común, las empresas… todo es contingente. Hasta los presos juran que traicionarán al partido que les plantee romper con España de forma unilateral.

¡Por Dios! Faltaría más. Antes de que tal suceda nos sacamos los ojos a mordiscos, porque lo importante, imprescindible e incontingente es la independencia, no cómo conseguirla. Por eso estamos donde estamos, con la situación política más esperpéntica del orbe conocido, incluidos aquellos países que tildamos despectivamente como repúblicas bananeras y que a partir de estos episodios, bien se han ganado que comencemos a llamarlas repúblicas butifarreras.

Un comentario a “Todos contingentes”

  1. Ramón

    Los de la república butifarrera, pienso, que están dispuestos a retorcer de nuevo la ley para llevarla a donde les interese, por mucho que sean “super-religiosos”, de comunión frecuente y que juren y perjuren para salir del “caldero”.

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