Purgantes y lágrimas

Llorar tanto no puede ser bueno

Yo pecador me confieso de haber visto Operación Triunfo mientras no empezaba una serie de crímenes, que es lo que me gusta desde hace ya unas cuantas temporadas. Ya sé que ahora puedes programar la tele y ver lo que quieras cuando quieras, pero me da pereza y sigo el método tradicional.

El caso es que me empapé de sus ensayos, de sus bromas y de su constante gorjeo, de lo cual obtuve la opinión fundada de que forman una pandilla de buenas intenciones, educada y dotada, en su mayoría, de una notable predisposición para el canto.

Ahora bien, por lo que pueda valer el post de un outsider de los reality _ toma barbarismos en cadena _, he de decir que lloran, aplauden y se abrazan con una frecuencia malsana, pues toda esa exhibición de sentimientos, ya sean desgarradores o cariñosos, no puede ser buena para el corazón, ni para el cerebro.

He podido deducir que un concursante de OT alcanza una velocidad media de seis abrazos a la hora, con cadencias puntuales de tres lloreras los días normales y cuatro, los de la emisión. Como comprenderán, mantener varios meses seguidos este ritmo acaba siendo mucho más peligroso que oler pegamento los viernes por la noche.

La sospecha de que los organizadores del tinglado están sumamente interesados en que los rapaces lloren a moco tendido por el bien de la audiencia, tuvo ese día fatal confirmación, pues no solo procuraron multiplicar las ocasiones para que brotase la lágrima, sino que también pusieron gran énfasis en que el espectador conociese las dificultades de una concursante en hacer de vientre, apostándole una cámara delante del excusado donde lo intentaba, con gran algarabía de sus compañeros una vez que depuso.

Aquello fue una Operación Intestinal que no se merecían los admiradores del bel canto y que todavía huele en casa.

4 Comentarios a “Purgantes y lágrimas”

  1. MIRANDA

    Yo pecadora me confieso de no haber visto nunca Operacion Triunfo, ni esta ni otras ediciones anteriores, pero defiendo vivamente que cada cual se entretenga como mejor le plazca, incluidos los Talent Shows tan en voga.

    Por lo que comentas, no dudo que sonrisas y lágrimas sean ingredientes imprescindibles en un programa que debe aunar el reality, la música, la emotividad, la pasión juvenil, la pugna por el triunfo, el flirteo o ligoteo, y todo eso que se cuela en los hogares en torno a la mesa-camilla, y que convierte a esos aspirantes a Bisbal o Rosa en gente próxima y querida por millones de personas.

    El formato es viejuno, pero no dudo que se habrá adaptado a las redes sociales, con elementos de otros realities, que van más allá de la habilidad canora, y tiene que ver con el buen rollito, la seducción, la simpatía, y demás encantos de los aspirantes. Todo encarrilado para entretener al personal.

    Habrá quien critique que estos novicios del cante dispongan de un despliegue cuantioso de tiempo e inversión, tres horas de directo en horario de lujo o Prime Time, cuando los cantantes reconocidos no tienen ya, como antaño, programas musicales, cabalgatas fin de semana, en fin, oportunidades para hacerse oir en la TVE pública y ganarse la vida. Sobre todo cuando el pirateo está acabando con la venta de discos.

    En fin, una cosa no quita la otra. Concursos de nuevos talentos y actuaciones de artistas son compatibles con programas culturales, pero si que es cierto que cantantes, bailarines, magos, grupos pops , no digamos actores de teatro, escritores o músicos clásicos, tenían antes posibilidades en la TVE que ahora no tienen. Y los espectadores, la de disfrutarlos ya formados y preparados.

    Es obvio que la sociedad ha ido abaratando sus gustos a ojos vistas, para nuestro mal, y que ahora los realities, los sálvames, los granhermanos, los concursos, las peripecias cocineras, los lios de bragueta, o sea la televisión del Millenium hace parecer viejuna la del pasado siglo XX.

    Por cierto hablando de la TV de ayer, una pieza de museo: La Clave de J.L. Balbín tratando el tema de Cataluña, incluido el morrudo expoliador Pujol. Año 1984. 35 años atrás.

    https://www.youtube.com/watch?v=9UuPs8c7byU&t=7193s

    https://www.youtube.com/watch?v=HPAnWStR0CY&t=117s

  2. Ramón

    Estas maniobras televisivas, no dejan de ser un mero ejercicio de adocenamiento, similar al utilizado por los nacionalistas en sus cadenas, lo grave, es que la juventud del país, que es la que lo ve mayoritariamente, acaba expresando sus sentimientos de la misma forma, sin que signifique que exista un gramo de cariño, amor o interés por el prójimo, puesto que lo que se hace es una vanalización de los sentimientos.
    Confiemos en que esto se arregle a no tardar.

  3. Caplan

    Yo confieso no haber visto OT nunca, nunca y ademas nunca le veré, eso creo.

    Televisiones para vender anuncios, televisiones explotando miserias, televisiones púlpitos bochornosos, televisiones deformadoras, televisiones de sálvame y te intoxico, creadoras de mitos de cartón con obsolescencia programada a minutos vista, televisiones otorgadoras de credenciales de éxitos, fracasos, existencias, valores , semidiosas caducas y antros de desinformación programada y organizada, televisiones de programas lloricones , esto todas o casi todas.

    YO CONFIESO me importan un eso que piensas, si eso…

    YO CONFIESO que elijo INTERNET y expreso mi libertad pudiendo nutrirme de lo mejor que pueda elegir , ejemplo de elección es Bitacora De Cora , alimenta y sana.

    Cora, estimado amigo, te deseo lo mejor en este año y venideros , tus lectores idem .

  4. Tolodapinza

    Yo no veo Operación Triunfo ni ningún otro de esos programas televisivos de “presunto descubrimiento de talentos”, pues me aburre muchísimo su prefabricación. Sin embargo, ha llegado a mis castos oídos que unos participantes cantaron, puño en alto, o lo que sea en alto, Els Segadors; himno soberanista donde los haya, y más en estos momentos.

    ¿Es cierta semejante melonada? ¿Ha tenido “alguna” consecuencia?

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