Nadie gana

Si los números estaban endiablados, en la jornada de ayer Pedro Botero ha añadido dos calderas. En la económica, el temor a que allí se cuezan más de los que ya estaban, no augura nada bueno para los titulares de las próximas noticias de los business.

En la otra, la caldera política, todo está preparado para hacer un caldo picante, que dada la tierra de la que hablamos, será evidentemente una escudella de Nadal.

Vean los ingredientes. Nos ahorraremos los nombres porque ustedes los conocen de tanto Master Chef que nos dan.

Un partido constitucionalista, ganador en votos y en escaños, pero sin suficientes apoyos para gobernar.

Un segundo partido que lo fue todo en Cataluña, liderado por un pollo descabezado, que permanece fugado, que puede ser detenido si asoma la nariz y que tiene, sobre el papel, los votos necesarios para formar gobierno sin haber demostrado jamás que sabe hacerlo.

Un tercer partido que se las prometía muy felices para ganar a socios y contrarios, pero que en buena ley solo podrá volver a la moqueta si se doblega ante una pareja con la que estaba a punto de romper. Añadamos que su líder aparente guarda cárcel de precepto.

Un cuarto partido que hizo el memo jugando con las amnistías y los indultos, que se queda para vestir santos y para bailar en las discotecas.

Un quinto partido que se creía el rey del mambo, pero que pierde escaños sin haber hecho gasto de los que tenía.

Un quinto partido que se deja más de su mitad por el camino, pero que sigue siendo imprescindible para montar la maquinaria que había y cuyas exigencias ya sabemos a dónde conducen.

Y un sexto partido que es el que gobierna en España y que no desaparece porque Dios no se lleva bien con Botero.

Felicidades a Arrimadas y prósperas aproximaciones.

3 Comentarios a “Nadie gana”

  1. rois luaces

    Diol’ os ampare!

  2. MIRANDA

    En este momento de desconcierto, nos pide el cuerpo dirigir unas cuantas preguntas al Maestro Armero,

    ¿Esperaba alguien que en unos cuantos días se pudiera recomponer lo que se vino descomponiendo a lo largo de décadas?

    ¿Cómo podría Puchimon aspirar a presidir la Generalidad cuando todavía tiene que afrontar la responsabilidad jurídica de un golpe de Estado? Por mucho que lo quieran y muy bien que le caiga a las abuelas?

    Partiendo de que España es un Estado de Derecho, regido por una Constitución y las Leyes pertinentes, como la que aconsejó la aplicación del art. 155, ¿cómo se pueden sostener las aspiraciones golpistas e ilegales que siguen proponiendo los secesionistas, dizque apoyados por la mitad de los catalanes?

    ¿Será consciente la sociedad catalana, tan dividida, de que se encuentra enquistada en un atasco ¿onírico? ¿ilusorio? ,que solo va a procurarle perjuicios y quebrantos?

    ¿Nos equivocábamos cuando recomendábamos a Rajoy que no se precipitara en convocar elecciones sin antes haber resuelto el tema de la responsabilidad golpista , serenado los ánimos y normalizados los medios propagandistas?

    ¿Y antes todavía, errábamos cuando le pedíamos al Presidente que incluyera en su proyecto la Reforma de la Ley Electoral, para equiparar votos y escaños y prevenir atascos y encamamientos adulterinos como los que se avecinan?

    ¿Caben diálogos, componendas y medias tintas frente al enloquecido empeño de los separatistas de quebrar la convivencia, avalado por la complicidad silenciosa e hipócrita de los sectores económicos y sociales que llevan décadas colaborando en el envenenamiento sectario de la sociedad , incluyendo a la Iglesia Católica que, por acción u omisión, se sumó al intento ilegal y antievangélico de la confrontación familiar y social, de tan difícil restañación?

    ¿Son conscientes los catalanes separatistas del grave atentado, del daño económico, psicológico, social, que han perpetrado contra Cataluña y la repercusión que tendrá para su reputación internacional, y en la consideración del resto de los españoles?

    ¿Consentirá el Estado español que se siga educando en el odio, suprimiendo el aprendizaje y uso del español, malversando el dinero público y expoliando las Instituciones, pervirtiendo la labor protectora de la policía entregada al sectarismo partidista, utilizando los medios públicos para manipular la opinión pública en pro del separatismo? ¿Lo consentirá también en Valencia y Baleares?

    ¿Dejará el Estado que el supremacismo y la arrogancia de unos pocos que se ciscan en la Ley, rire por la borda el futuro de España, su unidad, su prestigio, o tomará medidas rigurosas, más allá de dejar que las cosas se arreglen de puro putrefactas?

    No se si el Maestro Armero tendrá tiempo e interés en dar respuestas a tantas preguntas pero, ahí quedan en el aire….

  3. Tolodapinza

    Bueno, ya hice una aproximación al “tema” hace dos días, aunque me equivoqué en la apreciación. No hubo una abstención preocupante, aunque se esperaba que fuera bastante menor.

    Ahora viene lo de configurar alianzas; que no están tan claras. Es obvio que los indepes se coaligarán, pese al odio feroz que ERC le tiene a JxCat (Oriol dio la cara y está en la trena, mientras que Carlitos escurrió el bulto cobardemente y se ha ido de rositas). Un resquicio a la esperanza es que Oriol le haga pagar su cobardía a Carlitos ordenando a los suyos, para vengarse, que no voten la investidura del fugado… pero no creo. El mesianismo de “la causa” es mayor que cualquier rencor pendiente de cobro.

    Sin embargo, el sosiego debería inundar nuestros tiernos corazoncitos. ¿Por qué? Pues porque el artículo 155 de la Constitución sigue vigente y pleno. De modo que por muy independentista que fuera el President investido, ahora ya sabe lo que pasa si se excede en hacer el tontaco: cárcel.

    ¡Ah, y un bravo por la Ley Electoral y por quienes la redactaron! Los partidos constitucionalistas, mayoritarios arrolladoramente en Barcelona y Tarragona (y más concretamente en sus capitales) han tenido menos escaños que los partidos independentistas, que arrollaron en las provincias de Lérida y Gerona pero con un número de votos menor. O sea, con menos votos, más escaños. Eso se debe a los coeficientes de mejora (o como se le llame a eso) que penalizan los votos de las zonas urbanas/industriales muy pobladas y bonifican los votos de las zonas rurales del interior, de menor densidad de población. Tanto el PSOE como el PP tuvieron un montón de años para cambiar la ley pero, caaaa, ni se les ocurrió tocarla porque les venía la mar de bien.

    Pues tomad del frasco, Carrascos.

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