Hiel y carroña

Dante y Virgilio en el infierno, de visita

Es una ventaja de las nuevas tecnologías. Si usted desea imitar a Dante y darse hoy un garbeo por el infierno, no necesita a Virgilio para que le acompañe. Basta que tenga operativo cualquier navegador y que pida un listado de noticias sobre la muerte del fiscal general José Manuel Maza.

Allí, debajo de aquéllas que admitan comentarios de los lectores, se va a encontrar calentito lo peor del género humano. Cierto que solo lo podrá ver expuesto en su parte teórica, pero con la Divina Comedia pasa lo mismo. El infierno está ocupado por las ideas de los que en su día llevaron los males a la práctica. Y los comentarios, por las de quienes lo desean.

Chinchín, dos copas de champán que se cruzan para celebrarlo, y a partir de ahí, la miseria y la manipulación.

Los hay que dan la cara y se les distinguen las siglas, La CUP, Arran, Podemos… Es un gesto de agradecer. Ya sabíamos que eran capaces de eso y de mucho más, pero así no hay dudas.

Después viene esa caterva anónima que forma el caldurrio infecto de los opinantes, ya sean de carne y hueso, o solo virtuales, que todo ayuda a la hora de triturar.

A través de la sintaxis y de la ortografía empleadas sabemos que la gran mayoría de esos desaforados odiadores de Maza no tienen media hostia cultural, es decir, que se mueven con rudimentos pedestres, o tabernarios, como se decía cuando la taberna era foro de ideas.

Malamente se puede concebir que en esas condiciones un individuo sepa distinguir entre un fiscal general del Estado y un delantero en punta. Qué decir de sus atribuciones, del contenido de las leyes, de su utilidad y de su naturaleza.

Todo ello nos lleva a confirmar que efectivamente hoy vivimos malos tiempos, no ya para la lírica, sino simplemente para las relaciones humanas, pues abunda la hiel y la carroña.

Un comentario a “Hiel y carroña”

  1. Aureliano Buendía

    Muy difícil sería exigir respeto a los muertos, en un país que respeta tan poco a los vivos.

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