Lo que el viento no se llevó

Patton in Rhin (manipulada)

Después de encabezar el ejército ficticio llamado FUSAG que ayuda a establecer el engaño sobre el desembarco de Normandía, el general Patton se pone al frente de otro que era real, el III norteamericano, y avanza sobre Berlín.

Cuando atraviesa el Rhin quiere protagonizar un gesto simbólico que quede para la historia y se le ocurre el más primario de todos, el común a los perros y a otros animales que marcan territorio con su orina.

El general avisa al fotógrafo, se desabrocha la pretina, asoma la cánula y mea sobre las aguas del río, pero cuando el hombre obtiene los positivos de la imagen, al general no le gusta el ridículo chorrillo que emerge de su aparato excretor y ordena que se dibuje por encima un chorro como Dios manda.

Sin haber utilizado para ello graves aparatos de medición, sextantes o semicírculos, creemos que la trayectoria parabólica del líquido expulsado por Patton y superpuesto a la imagen por la mano del fotógrafo _ militar, por supuesto _, no responde a una lógica física uniforme y coherente, sino que se desvía de la ruta natural. Tendremos en cuenta que en ocasiones el viento puede ocasionar desplazamientos del surtidor hacia uno y otro lado, y quizás el retoque quiso conferir con ello un mayor verismo a la instantánea.

En cualquier caso, hasta la presente semana la imagen de Patton en el Rhin figuraba en el primer lugar dentro de mi particular escala de manipulaciones ridículas de la realidad a través de fotografías. He de decir para información de mis pacientes lectores que ha descendido al segundo lugar al ser superada por la fotografía del gobierno de Puigdemont en la que se elimina la presencia de Santi Villa Vicente, caído en desgracia tras su dimisión, ¡pero en la que permanecen sus piernas! Para este fenómeno fantasmal no sirve decir que se lo llevó el viento.

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