El alcalde de Pinto

Lleva camino de engrosar la nómina de personajes populares españoles: el corregidor de Almagro, el sargento de Utrera, el herrero de Arganda y el alcalde de Pinto.
Rajoy quiere que ZP deje a Franco tranquilo y a quien se lleve por los aires sea al alcalde de Pinto, aunque lo haga con nocturnidad y bajo la atenta mirada de Víctor Manuel mientras canta España camisa blanca de mi esperanza.
Pero ¿quién es el mentado alcalde de Pinto para merecer honores comparativos con Franco y con el caballo? Antonio Fernández, que ése es su nombre, se distingue por las numerosas iniciativas de cooperación internacional que emprende a través de su ayuntamiento y que le llevan a realizar grandes viajes por el orbe terráqueo, como el que actualmente lo retiene en tierras americanas por espacio de dos meses.
Primero afirma que se trata de un viaje oficial, después aclara que un mes era oficial y el otro mes, privado. Ahora anuncia que todos los gastos de la tournée correrán por su cuenta. Vamos, que es un viaje que tiene días, como los Rolex falsos.
Dicen que construye 18 viviendas en una población a 300 km. de Buenos Aires, bautizada también con el bonito nombre de Pinto y que allí maneja unos precios inflados dignos de toda sospecha. Habría que verle la cara cuando le dijeron desde España que su maldad había sido comparada con la de Franco; él, que sólo quiere el bien para el Pinto español, para el Pinto argentino y si me apuran, incluso para el Valdemoro.
Pero lo más peculiar del regidor es que se ha creado el puesto de presidente de una empresa municipal con un sueldo de 46.000 euros para cuando deje la alcaldía.
Y entonces es cuando brama Rajoy y pronuncia la frase que pasará a la historia de España: “Que se lleven al alcalde de Pinto”, y que significa, en traducción libre, más vale dictador muerto que chorizo vivo.

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