Un químico disolvente

Mucha química, poco seso

No creo que todos los nacionalismos padezcan de ese componente canalla y sabandijo que necesite ser curado mediante los viajes, como sí encaja decir del racismo, por la sencilla razón de que las dos palabras definen sentimientos o actitudes muy diferentes.

En el nacionalismo el hombre honrado puede encontrar motivos por los que luchar y con los que disfrutar. El problema surge, como casi siempre, cuando se mezcla con otros componentes, como la ignorancia, la maldad, el odio, la soberbia, o la venganza… pues entonces, todo se vuelve turbio y siniestro.

Ya habrán leído que el ingeniero químico Bernat Ollé ha renunciado al premio Princesa de Girona por el posicionamiento del Rey en su discurso después del 1-O, lo cual es sencillamente sorprendente, porque en ese momento el Rey se limitó a cumplir la obligación que tiene encomendada. Es más, se podría decir incluso que si no fuese por ese trabajo de cohesión estatal, su papel quedaría casi sin contenido.

Tan Rey era el día que le entregó en sus manos el premio, como el día en el que les dijo que sus amigos eran unos golpistas y que eso nada tenía que ver con una democracia avanzada, ni sin avanzar.

Si ahora el químico se sorprende de algo es señal de que ha mezclado mal los componentes, de que la ignorancia no se cura viajando y de que este país _ su país _, sigue siendo un gran productor de animalías, que es como Dionisio Gamallo Fierros denominaba las anomalías españolas tendentes a hacer, decir y opinar como nos viene en gana, sin atenernos a lo que indican y aconsejan los cánones.

Dígale el señor Ollé al señor Trump que no se comporte como se comportó el Rey con los levantiscos y verá cuán pronto desaparece Trump, desaparecen los EEUU y todos los químicos que allí residen.

3 Comentarios a “Un químico disolvente”

  1. Aureliano Buendía

    Por una parte, siento la tentación de estar de acuerdo contigo, Cora, sobre este buen muchacho y notable científico.

    Por otra, creo que la cuestión admite distintos enfoques, y la posición de este hombre es más respetable, quizá, que la de muchos otros que admiten y disfrutan premios y prebendas del Estado español, y utilizan la notoriedad que la situación les da, para atacar permanentemente a dicho Estado. En ese sentido, quizá sea más coherente (o, a secas, más decente) este químico, que rechaza las distinciones procedentes del Estado al que no quiere pertenecer.

    En cualquier caso, no creo que la opinión del científico tenga gran influencia sobre la pública. Si fuera un futbolista o un concursante de Gran Hermano, todavía… pero ¿un científico?. Esto, en este país, no se lleva. ¡Y así nos va!.

  2. rois luaces

    Habría que saber si cobró los gajes y renuncia al título.

  3. Ramón

    Es una pena que gente con inteligencia para investigar, no tenga la mente más abierta hacia la apertura al mundo no hacia la cerrazón y al encasillarse en un pequeño terruño, agarrándose con uñas y dientes a la mezquindad que supone una minúscula parte del mundo.

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