La Lechera

¿Cuál de los cántaros se rompió?

El restablecimiento de la legalidad es un objetivo encomiable. El de la cordura es indispensable.

Se repite con cadencia de latiguillo tertuliano que al Estado le faltó ejercer pedagogía sobre las ventajas de permanecer juntos y los inconvenientes de la independencia.

No estoy de acuerdo. Estas cosas no se enseñan, y mucho menos a unos adultos. Sería tanto como organizar una campaña contra los aspectos negativos de hacerse pis en la cama. Pasado cierto tiempo, si insistes en humedades, o te trata la enuresis un médico, o eres masoca.

Otra cosa es que no se debe dejar tanto poder en manos de personajes tan irresponsables Ahí sí que el Estado estuvo cegato y torpón, quizás en el convencimiento de que era insospechable que se estuviese fraguando una traición tan cicatera con el dinero de todos. Qué le vamos a hacer. Al menos servirá de experiencia.

A las tres días de la aplicación del 155 se hace recuento de todo lo que se podría restablecer y suena a cuento fantástico, como el de La Lechera, pero al revés:

_ Con el 155, Puigdemont y su gobierno dejarán de engañar a los vecinos y habrá un responsable de economía que si ve a las empresas escaparse a veinte por hora, en vez de decir: “No pasa nada”, pondrá lo medios para que no lo hagan; Trapero ya no mandará en unos Mossos complacientes con el delito y los medios públicos de información ya no serán portavoces partidistas. Se acabaron los 25.000 asesores y se cierran las embajadas. La enseñanza será integradora y la senyera seguirá siendo la bandera de Cataluña…

En algunas versiones, bueno, en casi todas, La Lechera acaba fatal; con el cántaro por los suelos y el líquido derramado.

Pero tengamos en cuenta que quien construía castillos en el aire no era Rajoy, sino Puigdemont.

Un comentario a “La Lechera”

  1. Españolito de a pie.

    En una democracia sana se hablaría menos y se haría mas.
    Puigdemon, Junqueras, Romera, Forcadell, Traperos y las camarillas de estos ya estarían hace tiempo disfrutando de la sombra relajante de una carcel junto a “su Padrino” Jordi Pujol.
    Y a ser posible con sus celdas pintadas de Rojo y Gualda imborrable (o amarillo como el progresismo impuso) dado que dichos colores les animan un monton.
    Y los Mossos disueltos como mafia policial, los colegios (directores y profesorado) investigados por adoctrinamiento y uso de menores con fines politicos y los periodistas y presentadores de TV3 y otros medios de comunicacion sentados en el banquillo por incitacion al odio entre españoles al tiempo que retirados de sus respectivos puestos.

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