Caen las mentiras

Cuán cortas las patas la mentira tiene

A estas alturas del guión tendría que haber tal cantidad de empresas aporreando las puertas de Cataluña para poder entrar que exigiesen doble turno, de día y de noche, a los funcionarios del Registro.

La prosperidad de la república catalana sería de tal magnitud que solo se utilizarían longanizas Gran Reserva para atar a los perros y a los obligados grifos de oro corresponderían también cañerías de la misma materia.

Ciertamente hay un gran número de empresas en fila india, pero para salir. A los votantes es posible camelarlos con cuatro cuentos bien hilvanados, pero la iniciativa empresarial es más dura de pelar. No se puede convencer a nadie sabiendo que el mercado queda fragmentado y al descubierto de los paraguas protectores de España, de la Unión Europea, del Banco Central Europeo, del euro y de cientos de tratados firmados por España, de los que también estarían fuera de cobertura. Es imposible.

Eso sin contar la imagen que sus políticos han dado a lo largo de todos estos años. Tozudos, cerriles, anacrónicos, radicales, antiprosperidad, antiturismo y desleales a su estatuto, a su Constitución y a los resultados de los referéndums legales que allí se celebraron. Es decir, como si le hubiesen dado la vuelta al calcetín catalán de hace unos años.

¿Quién se va a jugar un solo euro en semejante escenario? Los puigdemones quieren ver que la marcha de las empresas es temporal. Y tanto. Solo durará hasta que ellos desaparezcan y en el horizonte se garantice que es imposible una involución hacia la edad de piedra como la que se está viviendo.

Todo responde a la misma línea de engaño. Mentiras en la educación, en las noticias y en las previsiones económicas. Ojalá esta traumática experiencia sirva para que a miles de ciudadanos se les caiga la venda de los ojos y el tapón de los oídos.

2 Comentarios a “Caen las mentiras”

  1. Aureliano Buendía

    Quisiera abundar en una idea que ya apunté en mi comentario de ayer, cual es la sorprendente actitud del (indecente) empresariado catalán ante los acontecimientos que ahora se viven.

    Y habrá quien se escandalice del grueso calificativo que les aplico, visto que ahora parecen desligarse con claridad de las veleidades independentistas.

    La cuestión es: ¿por qué no lo hicieron antes?. Si el empresariado catalán no hubiera pagado el 3%, no hubiera financiado los partidos y medios de comunicación separatistas, no hubiera formado parte del coro de los cantores de la Cataluña “colonizada por Madrit”, el problema sería, por seguir en términos porcentuales, el 10% de lo que hoy es.

    Si de mí dependiera, que se se salve el pueblo de Cataluña de la ruina que la independencia les traería, pero que se jodan sus empresarios, que alimentaron al mismo monstruo que ahora les espanta.

    Lamentablemente, la vida es de otra forma: el dinero ya se está poniendo a salvo con las deslocalizaciones; si hubiera consecuencias, que las pague el “poble”.

  2. Españolito de a pie.

    Los separatistas usan la máxima de que.
    EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS.
    Y los medios son todos, la mentira, la difamacion, la provocacion, las agresiones, saltarse las leyes y llegado el caso el terrorismo como ya han usado, Terra Lliure, ETA o o Exercito Guerrilleiro.
    Pero tambien dijo alguien sabio eso de que si los medios son malos es por que el fin es perverso en si mismo.
    Y uno de los medios para iniciar una revolucion es la estrategia de la ACCION, REACCION, ACCION.
    Que se basa en primero provocamos ACCION (sin nada que lo justifique) y esperamos la respuesta de la parte contraria REACCION, y ahora ya tenemos justificacion que buscabamos para pegar mil veces mas fuerte e incluso asesinar. ACCION.
    Ademas de que con ello se pretende indignar al “pueblo” para que se revele y se produzca una revolucion violenta donde no sean unos pocos los activistas sino miles y pongan en un brete la convivencia ciudadana.

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