Sin matices

muerte-a-garrotazosLa crisis comenzó un 11-S. Podría decirse que explotó ese día. Los cimientos se desmoronaron por su propio peso y todo comenzó a adquirir categorías absolutas mientras el viento arrastraba el polvo gris de la catástrofe. Y así las ideas, como los edificios, fueron despojadas de los grises y las sombras que las habían mantenido hasta el momento. Ya no no había matices, tan sólo quedaban blancos y negros; edificios en pie, o ruinas; banderas a las que alistarse o demonios a los que perseguir.
Por si no hubiese quedado claro, el mensaje se subrayó con tinta roja otro 11-M y desde entonces cada palabra que se lanza al foro de los diálogos basta para crear dos bandos enfrentados con uñas y dientes, como Nadal y Verdasco, como los dos españoles que elige Goya para su duelo a garrotazos hasta que uno de los dos acabe con el hujujeo del contrario llevándole a la muerte, tal como se describen esos duelos juveniles de ancestral memoria.
Todo es absoluto. Todo es digno de defenderse con sangre y honor, hasta las últimas consecuencias. Mantener Cuba o cambiar Gaza. El criminal es Castro o la estrella de David. Plan Bolonia, Foro de Davos, Compromiso de Kioto. Nadie puede quedarse indiferente al oír esos nombres. Educación para la Ciudadanía, el bus ateo, aborto libre y gratuito. Cada nuevo títular se reviste con las ínfulas de las grandes doctrinas y las personas se ven obligadas de inmediato a situarse, a izquierda o derecha, sin posibilidad de discusión, de duda, de debate. Sin posibilidad de examinar los grises y las sombras, porque se trata de una cruzada y en el campo de batalla no hay lugar para los matices.
Tibet. calentamiento global, eutanasia a cargo del Estado. La crisis multiplica los escenarios por segundos. Ninguna generación se vio sometida a batallar tanto y en tantos frentes.

12 Comentarios a “Sin matices”

  1. SEito

    Hoy no había tráfico a las 11 de la mañana, entre la carretera del aeropuerto de Alvedro a la altura de “O Raxo” y la entrada de la A-9 de O Burgo; imagen rara a diario pero no los domingos . En cada rotonda estaba un coche de Tráfico y de pié en el arcén, una pareja de la DGT , 4 en tan corto trayecto .
    Sin tráfico y sin matices, llegaba alguien a quien abrir lo que suele estar colapsado a diario, cuando miles de ciudadanos cruzan por uno de los dos puentes más viejos de la Ría .
    No tienen nuestros problemas, por eso no los abordan . Sin matices .

  2. MIRANDA

    HOLA, HOLA

  3. jabato

    Percibo que hoy el Sr. Cora se sentía trascendente, ya que nos ha regalado con un encabezamiento tan bien escrito como siempre, pero que trata de ir más allá de los problemas diarios o los más o menos relevantes hechos de la actualidad política que solemos comentar en este foro.

    Sin embargo, y espero no equivocarme, creo que, más allá de la multiplicidad de acontecimientos, ideas o pronunciamientos que menciona en su escrito, el meollo de éste se refiere a la radicalización de posturas en nuestra sociedad, al enfrentamiento que, con la mayor facilidad, se organiza al amparo de la más fútil de las excusas.

    A mi modo de ver, si pudiera pintarse en un cuadro una descripción realista de nuestra vida y nuestra sociedad, y sólo tuviéramos para ello dos colores, el blanco y el negro, habría muy pocas zonas del lienzo que quedaran cubiertas por los dos colores puros. La vida, en este símil, no es blanca ni negra, sino que está constituida por una escala interminable de grises.

    En esta España nuestra, y cuando teóricamente deberíamos encontrarnos en uno de los puntos más avanzados de nuestra evolución social, parece que, como de costumbre, vayamos contra corriente: aquí hay que ser blanco o negro. El que quiere mantenerse gris rápidamente es tachado de blanco, y obligado a pintarse de uno de los dos colores puros.

    Se habla, por ejemplo y por seguir alguno de los puntos mencionados en el post del Sr. Cora, de la eutanasia. Si a mí me preguntan: ¿cree Vd. que la vida debe mantenerse por medios artificiales, cuando el enfermo ha entrado en una situación absolutamente irreversible y que, además le está ocasionando sufrimiento?. Respondo claramente que no. En ese caso, el corte de la ventilación mecánica o la sedación terminal (entendida como el suministro de narcóticos hasta el punto de que el enfermo no sufra, aún a riesgo de causarle la muerte, pero nunca con la intención directa de ocasionársela) están justificados.

    Claro que, si me preguntan: ¿está Vd, a favor de la regulación de la eutanasia que (según las primeras aproximaciones) va a proponer el Ministerio de Sanidad, o de las prácticas auspiciadas por el equipo del Dr. Luis Montes en el Hospital “Severo Ochoa” de Leganés?. De ninguna manera.

    Y ya está armada. Como no me opongo a una práctica médica razonable, que evite el sufrimiento innecesario y carente de toda esperanza para el enfermo, habrá quien diga que soy partidario de la eutanasia, y la banda de estribor me pondrá a parir.

    Por lo mismo, como no estoy en absoluto de acuerdo con los iluminados como Montes que creen que la muerte directamente provocada es una forma más de tratamiento de las enfermedades, la banda de babor vociferará que estoy en contra de la eutanasia, y de nuevo me pondrán como chupa de dómine.

    Y después de esto, viene el dilema, cuando hay que elegir, cuando te obligan a elegir. Supongamos que se hiciera un referéndum sobre el asunto. Si ese referéndum fuera auspiciado por este Gobierno, evidentemente el planteamiento se aproximaría más al del Dr. Montes que al que yo he expuesto. ¿Y que hago yo entonces, Dios mío?. ¿Abstenerme? Me parecería una irresponsabilidad. ¿Votar en contra de cualquier forma de eutanasia? ¡Pero si esa no es mi posición!. ¿Votar a favor de los partidarios de dispensar la muerte como quien prescribe aspirinas? ¡Todavía menos!.

    Y hay que elegir. Puesto en tal tesitura, mi voto en este imaginario referéndum sería negativo. Prefiero, por doloroso que sea decirlo, que haya enfermos que sufran innecesariamente, antes de que se mate (que fuerte, dicho así) a alguna persona cuya situación no sea límite, que se le elimine sencillamente porque el manual del iluminado de turno (o la cuenta de gastos del sistema sanitario) dicen que ha llegado su hora.

    Si me preguntaran sobre el aborto, el cambio climático, la Educación para la Progresía (¿era así como se llamaba?, a veces la memoria me juega malas pasadas), la laicidad del Estado, la política lingüística… ¡yo que sé cuántas cosas más!. En todas me encontraría en la misma situación, porque en todas estoy lejos de los extremos, ¡vaya desgracia la mía!.

    Pero, en esta España de nuestros amores y nuestros dolores, mi posición no está de moda. Aquí hay que definirse, como antes dijimos: hay que ser blanco o negro. Si no quieres aproximarte al extremo, la fusta de lo políticamente correcto terminará arrimándote a tablas. En el centro, donde deberían discutirse y buscarse soluciones válidas para todos, no se puede permanecer.

    Y que conste que me refiero al centro como referente de discusión y acuerdo, no al que ha tratado de denominarse “centro” político, que me parece un engañabobos. Si hay algo que me fastidia más que los extremos, es la denominada “equidistancia”, porque no es más que el abrigo gris que se pone un “blanco” o un “negro” cuando no quiere ser identificado en ese momento.

  4. SEito

    Acabo de entender “sin matices” la vigilancia del no tráfico en cada cruce/rotonda . Hubo Mitin en LUGO a las 12;por lo visto la estrella principal, además, no ha leído a Castelao. Dice que ya no hay Caciques desde hace 4 años .

  5. escéptika

    Después de la exposición de don José y la afortunada exégesis de mi don Jabato, lo cierto es que a una poco le queda que añadir. Ni siquiera una gracieta ‘identitaria’ que me subraye como andaluza.

    Pero sí puedo apostillar que acerca del famoso cuadro de Goya -tan lúcido el ilustre Sordo- siempre suelo utilizar el término ‘gañanes’, no como sinónimo de humildes trabajadores sino como ignorantes voluntarios, tozudos, resentidos, brutos en el culmen de la brutalidad, ciegos de ira y sobre todo cegados en el afán de destruir al otro, no vencerlo, herirlo o matarlo, sino destrozarlo, reducirlo a nada, si acaso a una papilla sanguinolenta e irreconocible.

    Siempre, desde muy joven, me gustaba pensar en el después de las películas con happy end de beso, boda y comer perdices. Ya son pareja. ¿Y ahora qué? ¿Soportarán el peso de la responsabilidad de crear un familia de bien, de encauzar una vidas que seguro van a llegar, de mantener encendida con la renovación día a día de esos sentimientos que hasta ahora han demostrado puros y generosos? Por eso -perdonen el sadismo- me imagino al gañán superviviente dedicando sus últimas fuerzas a apalear al vencido hasta la propia extenuación, cebándose en él, descargando hasta su último aliento en machacar al adversario caído, hundido, hasta conseguir convertirlo en un harapo irreconocible.

    Él o yo. Blanco o negro. Sí o no. Derecha o izquierda. Los míos o los otros. Que esto mismo sea España, dos siglos después, me aterroriza.

  6. Manel

    Pues este jubileta siente ir una vez más contra corriente y conste que no hay en ello el más mínimo atisbo de espíritu de contradicción.
    Sí, yo niego la mayor. Y tanto que existen matices. Por suerte. Es claro que hubo un intento de crear dos mundos antagónicos a partir del 11-S, el imperio del bien i el imperio del mal, el “o yo o el caos”. Y, por extensión, también en otros ámbitos. Pero el resultado es patente y se está volviendo la mirada a la multilateralidad.
    En España la radicalización política de la legislatura anterior dio como resultado el fracaso: dialogar con ETA (como siempre se hizo) era sinónimo de ser aliado de ETA; reformar unos estatutos, después de 30 años, sinónimo de romper España; ley de memoria histórica, sinónimo de volver a enfrentar al las dos Españas; matrimonio homosexual sinónimo de ataque a la família; EpC sinónimo de adoctrinamiento político; etce. etce. No hubo tal. La mayoria de la sociedad no se tragó estos maximalismos.Por eso no se me negará que en esta legislatura los modos han cambiado.
    Si miramos atrás y comparamos nuestra sociedad con la de hace 70, entonces sí que se vivía un mundo sin matices: o republicano o fascísta, o católico o ateo, o burguesía o proletariado….. Reconozcamos que hoy no es así, afortunadamente. El lógico debate, a veces apasionado, sobre temas candentes no nos pueden llevar al extremo de decir que no hay margen para los matices. No estamos en una sociedad rígida, todo lo contrario. Las fluctuaciones políticas y sociales así nos lo demuestran.
    Respecto al Dr. Fuentes, hay que recordar, apreciado Jabato, que este señor fue absuelto por la justicia española. En un país donde la eutanasia esta prohibida. Matiz importante.
    Salutacions cordials

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